Aunque hoy lo recordamos como un señor de 70 con un humor negro impecable, y un cantante que escupía letras mordaces, en sus inicios, Jorge Martínez cultivó una imagen pública, que le encantaba trasmitir con gracia, de alguien violento, problemático, cargado de alcohol y que iba por las calles españolas con un palo de hockey para amedrentar o defenderse de algunos enemigos, como un proxeneta-camello, que se la tenían al rojo.
Un hombre entonces al que, primero en Asturias y después en Madrid, como se recordaba por su carácter «macarra, matón, pendenciero, juerguista, follador-vividor» y por este atrevimiento que le hace imperecedero, acompañado claro de su talento intelectual como compositor, fue guitarrista y cantante de la banda Ilegales desde 1982.
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Jorge Martínez encontró en sudamérica una audiencia nueva por explorar en los recientes 25 años, pero que ya lo habíamos navegado desde su primer álbum y los podríamos recitar en orden y en voz alta; incluso en sus últimos días de cáncer andaba girando sobre su último trabajo incansable y lleno de reflexiones honestas con su banda: «Joven y Arrogante». Su canción más reproducida en Spotify pasa los seis millones de clicks, «Soy un Macarra», una que sugiere increíblemente su último título, y la segunda, con cuatro millones es «Tiempos Nuevos, Tiempos Salvajes», otra que tampoco está lejos de cualquier portada de periódico de nuestros días.
La audiencia de Ilegales comenzó a consolidarse en el barrio Pedregal de Medellín en los años 80, en el intercambio subterráneo de cassettes y copias de una generación que encontraba en el punk español las letras de historias similares a las de la juventud de los barrios obreros donde no había mucho futuro, pero sí muchos Rodrigos. Esa relación se consolidó con su primera venida en concierto en los años 2.000 a Templo Antonia, y se siguió repitiendo en dos décadas, hasta llegar al escenario popular de Altavoz en la ciudad.
Antes de Elon Musk, de que Trump atacara a la Unión Europea con sus desconsideradas opiniones, Jorge había dicho «Europa ha Muerto», y otras sentencias se quedaron encriptadas en letras musicales como «Yo Soy Quien Espía Los Juegos de los Niños», «Agotados de Esperar el Fin», «Enamorados de Varsovia o «Quiero ser Millonario». Incendiario y sincerote, Martínez encontró en el Punk/Rock una declaración que jamás traicionó y que nunca lo abandonó, testimonio es el brutal documental «Mi Vida Entre Las Hormigas» que describe muy bien quién se convierte hoy en leyenda después de reflexionar: «Sé que se acerca la última aventura y está ya la eterna noche solitaria. Pero quién tiene miedo a la muerte después de haber vivido».
Adiós Jorge Martínez, figura hasta la sepultura del auténtico Punk/Rock español y cultor del pensamiento crítico estridente.




