La oposición y sus cuentos chinos

El pasado 14 de mayo nuestro Presidente Gustavo Petro anunció que firmó “un plan de cooperación con China para estrechar lazos económicos, tecnológicos y culturales”, lo cual le permite a Colombia ingresar a la histórica Ruta de la Seda. De inmediato, los contradictores de otros partidos políticos criticaron este acuerdo comercial y empezaron a rebuznar sandeces sin argumentaciones válidas. Por: Mauricio Galeano Quiróz - @Maurosgal - Comunicador Social-Periodista.

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En el año 1997, cuando cursaba mi tercer semestre académico en la Universidad y al mismo tiempo trabajaba como asesor comercial, una prima me ofreció la posibilidad de trabajar en las noches en unas bodegas de tenis en el centro de Medellín, en lo que hoy llamamos sector comercial de El Hueco.

La labor era descargar camiones Mazda T Turbo que venían cargados de tenis de marca para organizarlos y posteriormente distribuirlos en los diferentes centros comerciales del sector. Al escuchar a los jefes, nos contaban que toda esa mercancía: calzado, morrales, bolsos y accesorios deportivos, ingresaban por Urabá de contrabando, pero que provenían en barcos desde el lejano Oriente: China, Vietnam, Malasia, Indonesia, entre otros lugares que hacían la maquila.

Más recientemente, en el año 2017, tuve una empresa de recargas de tóner, ventas de insumos tecnológicos y máquinas de cómputo [la cual me robaron], y mucha de la mercancía que me proporcionaban mis proveedores era originaria de la China y Japón. Incluso, en ese momento, conocí a una emprendedora que me ofrecía la posibilidad de alquilar metros cuadrados en contenedores para traer mercancía “baratísima” de la China para venderla en mi negocio.

Anteriormente, algunos comerciantes de El Hueco, en Medellín, traían los productos desde Panamá, que era zona franca, pero los productos eran “Made in China”; de ahí aprendieron que era mejor ir hasta el productor original y desde hace más de 10 años empezaron a negociar directamente con los proveedores chinos. Inicialmente viajaban en abril, para negociar la mercancía que venderían en la temporada de final de año; y volvían en agosto, para conseguir los productos de la temporada escolar.

Hoy en día algunos comerciantes paisas ya tienen oficinas de despacho de mercancía en China y una gran parte de los productos que adquieren los habitantes y comerciantes del área metropolitana del Valle de Aburrá ‒y de otras partes del país‒ que se surten en El Hueco son producidos por el Gigante Asiático.

Ingresar a la Ruta de la Seda es un gran paso para Colombia, solo que los opositores al Pacto Histórico son como el muchachito envidioso que no puede ver que el niño juicioso haga bien la tarea, porque se la estropea o trata de dañarla. De ahí que este anuncio del Presidente Petro fue aprovechado por supuestos candidatos para dejar en evidencia su corta visión comercial y manifestar que debíamos seguir con el servilismo hacia Estados Unidos, que también es un gran comprador de productos colombianos.

Otros opositores, con su cuento trasnochado, dicen que Petro quiere convertir a Colombia en un país comunista y que estamos apoyando la explotación laboral en China, como si acá en Colombia el salario mínimo estuviera por encima del de Suiza. También han salido a decir que nos doblegaremos a la voluntad de la República de China y quedaremos empeñados por los siglos de los siglos; pero acaso eso no hemos hecho con los gringos desde hace décadas.

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Para otros opositores estrechar las relaciones comerciales con China es negativo porque no nos eximieron de la visa para viajar a ese país; pero los gringos en su embajada en Bogotá a diario nos humillan y nos niegan el documento para poder viajar a conocer a Mickey Mouse, y así nadie les ha exigido a los anteriores presidentes para que se les revelen a los gringos y nos den vía libre a USA.

Ingresar a la Ruta de la Seda con China implica que haya la posibilidad de incrementar las exportaciones de productos colombianos hacia ese país, se empezarían a establecer acuerdos académicos, científicos y aumentar y mejorar las relaciones diplomáticas.

Hace rato Colombia mira a China con buenos ojos porque un mercado con más de 1.400 millones de habitantes no es despreciable para ningún sector comercial; si los Estados Unidos tiene negocios con China, nosotros también podemos hacerlo. Ya no estamos en la época de las rodilleras del uribismo o de los partidos Liberal y Conservador. Ahora sí tenemos un Presidente que está recobrando la dignidad de los colombianos, porque los temores y agachar la cabeza ante los gringos son cuentos chinos de la oposición.

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