El hogar ocupa un lugar central en la vida de los colombianos y, según el estudio Life at Home de IKEA, es el espacio favorito para el 46 % de las personas en el país.
En este escenario, zonas como la cocina y el clóset adquieren especial relevancia al estar vinculadas con actividades cotidianas, encuentros familiares y rutinas personales. Por ello, más allá de las tendencias de diseño, la funcionalidad y la capacidad de adaptación se convierten en factores determinantes para crear espacios acordes con las necesidades de quienes los habitan.
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Nicole Kabierschke, gerente regional de Marketing de IKEA, señala que el diseño del hogar debe partir de las diferentes formas de vivir y de las necesidades particulares de cada persona. “El hogar debe adaptarse a quienes lo habitan, a sus diferentes necesidades, rutinas y formas de vivir”, explica, al destacar la importancia de la modularidad, la funcionalidad y el aprovechamiento de cada espacio.
A partir de esta perspectiva, existen cinco aspectos que pueden tenerse en cuenta al momento de planificar una cocina, un clóset u otras áreas del hogar.
1. Analizar cómo se utiliza cada espacio
Antes de seleccionar muebles o definir una distribución, es fundamental identificar las actividades que se desarrollan en cada zona. En la cocina, por ejemplo, conviene considerar cuántas personas la utilizan, qué alimentos se preparan con mayor frecuencia y cuáles son los elementos que deben permanecer al alcance.
En el caso del clóset, conocer el tipo de prendas que más se utilizan permite determinar si se requiere mayor capacidad para colgar ropa, doblarla o almacenar accesorios.

Observar estas dinámicas facilita que las decisiones de diseño respondan a necesidades reales y no únicamente a criterios estéticos.
2. Sacarle provecho a cada centímetro
El tamaño de un espacio no determina necesariamente su funcionalidad. Una distribución adecuada puede permitir aprovechar mejor las posibilidades de un área, incluso cuando sus dimensiones son reducidas.
En la cocina, algunas alternativas incluyen aprovechar las paredes y la altura, incorporar soluciones interiores y establecer una distribución que facilite el desplazamiento entre las distintas zonas.
Para los clósets, combinar áreas destinadas a prendas colgadas y dobladas, utilizar la altura disponible e incorporar accesorios interiores puede contribuir a mejorar la capacidad de almacenamiento.
3. Organizar de acuerdo con las rutinas
La organización también debe responder a la frecuencia con la que se utilizan los objetos. Mantener más accesibles aquellos elementos necesarios durante las actividades diarias y destinar otros espacios a artículos de uso ocasional puede facilitar las tareas cotidianas.
Esta lógica puede aplicarse tanto en la cocina como en el clóset, donde una distribución basada en los hábitos de cada persona puede contribuir a mantener el orden y hacer más prácticas las rutinas.
4. Personalizar los espacios
Cada hogar tiene características y necesidades diferentes, por lo que las soluciones de diseño no tienen que responder a un único modelo.
En este sentido, el sistema de cocinas METOD, de IKEA, permite combinar estructuras, frentes, cajones y accesorios para desarrollar distintas configuraciones y estilos. De acuerdo con la información suministrada, el sistema cuenta con 25 años de garantía en Colombia, respaldo que IKEA señala
como único entre las marcas del país para este tipo de sistema de cocinas.
La posibilidad de personalización también está disponible para los clósets mediante PAX, que permite combinar diferentes tamaños, elementos interiores, puertas y accesorios según las necesidades de cada persona. Estos cuentan con 10 años de garantía.
5. Pensar en las necesidades que pueden surgir a futuro
Las dinámicas de un hogar pueden transformarse con el paso del tiempo. Cambios en las rutinas, en la composición de la familia o en la manera de utilizar determinados espacios pueden generar nuevas necesidades.
Por esta razón, las soluciones modulares pueden ofrecer una alternativa para adaptar los espacios a diferentes momentos de la vida, permitiendo modificar o ampliar su configuración de acuerdo con las circunstancias.
Más que contar con el espacio más amplio o seguir una tendencia determinada, el objetivo es que el diseño responda a la manera en que realmente se vive el hogar. Una cocina que facilite las actividades diarias o un clóset que permita organizar mejor las pertenencias son cambios que, aunque puedan parecer sencillos, pueden contribuir a hacer más funcional la vida cotidiana.
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