Vamos avanzando en la contienda electoral para elegir el próximo Alcalde de Medellín.
Las encuestas y los medios de comunicación siguen jugando un papel muy importante en el efecto que generan en la gente. Es evidente que detrás de cada pregunta de la encuesta, titular de prensa o entrevista hay una tendencia marcadamente subjetiva hacia lo que el “director” quiere invitar a concluir.
Tenemos la tendencia a pensar que necesitamos unirnos a las mayorías, bien sea para apoyar al candidato que ellas representan o para hacerle contrapeso al candidato que resulte el “principal” competidor, aunque internamente sepamos que, en realidad, no nos identificamos con sus postulados y banderas. El argumento es “hay que frenar al malo” y corremos el riesgo de dejar de lado nuestros principios y convicciones para apuntarle a quien la mayoría cree que es el “menos malo”.
Históricamente hemos venido eligiendo al “menos malo” o “en contra de” y con ese argumento, hemos dado pie a que ideas progresistas se hayan abierto camino entre nosotros. Hemos estado viendo impávidos la descomposición de los valores fundamentales de la sociedad y el derroche de los recursos públicos a favor de intereses oscuros y siniestros sin ni siquiera intentar disimular nuestra indiferencia a temas tan importantes.
Como electores justificamos nuestra elección con el desafortunado argumento de “no botar el voto” diciendo que quien aparece como otra alternativa “no tiene opción” y no nos damos cuenta de que, precisamente, ese pobre argumento nos hace perder la oportunidad de generar el cambio que tanto deseamos y darle paso a alguien que sea un verdadero representante de lo bueno y justo en el gobierno; en otras palabras, por no botar el voto, terminamos botando el voto.
Desechemos esa mentalidad mediocre basada en el miedo, las encuestas y los medios de comunicación y atrevámonos a votar por un candidato diferente que nos saque de la polarización, que nos una como ciudad, que esté dispuesto a defender la vida desde la concepción, la familia de acuerdo con el diseño original y la libertad.
En la baraja de candidatos está Juan Camilo Restrepo quien ha sido viceministro del interior, viceministro de agricultura, excomisionado de paz y alcalde encargado de Medellín durante los 22 días de la mayor crisis institucional de la ciudad, cuando el exalcalde Daniel Quintero fue suspendido por el Tribunal Administrativo de Antioquia.
También pueden leer: Envigado se adelanta y anuncia que encenderá sus alumbrados navideños en noviembre
Juan Camilo Restrepo es un hombre preparado, con una hoja de vida intachable, y su calidad de buen hombre de familia nos permite pensar que habiendo sabido gobernar su propia casa, sabrá gobernar la ciudad.
Hoy tenemos la oportunidad de escribir una nueva historia que nos permita recuperar a Medellín. No tiene sentido volver al pasado ni continuar con el desastre del presente. Es el momento de depositar nuestra confianza en el candidato que menos nos divide y que, como bien lo expresa su lema, nos hace sentir que “Medellín somos todos”.
Yo me atrevo a votar por alguien con quien coinciden plenamente mis convicciones. Estoy convencida de que la fuerza de un candidato no la dan las opiniones que se reflejan en las encuestas, sino los votos que se depositan en las urnas. Por lo tanto, el 29 de octubre, mi voto será por Juan Camilo Restrepo a la Alcaldía de Medellín.




