Esta semana en un programa de radio me preguntaron cómo acompañar a una persona que está triste, en duelo o al parecer con depresión, y caí en cuenta de lo importante que es aprender a ser buena compañía en el mundo de la salud mental.
Acompañar significa estar dispuesto para la otra persona y eso es, poderse quedar en silencio para estar ahí presente, conversar sin juzgar o calificar como bueno o malo lo que se dice, proponer actividades que a la otra persona le ha gustado hacer en otros momentos de la vida o simplemente escuchar con el alma. Si, escuchar poniendo atención, sin hacer comentarios de castigo o culpa y sintiendo lo que posiblemente esté generando ese estado de tristeza.
También le puede interesar: ¡A participar! Buscan en Medellín 10 empresas para participar en el OpenUp Holanda
Es usual, por nuestros marcos de creencias, que se quiera decir: yo lo superé así, esto es fácil y puedes hacerlo, supéralo porque tu familia sufre o eres una persona que no agradeces todo lo que tiene…entre otras frases coloquiales que no hacen bien, sino que hunden más a la persona. Para lograr ser buena compañía hay que sentir ese amor universal por la otra persona y una compasión (que no es pesar) que posibilita sentir la tristeza del otro con respeto.
Es muy importante facilitar tranquilidad y confianza, para que, a su ritmo, la persona pueda hallar la ruta para transitar por la situación que vive. Es posible recomendarle visitar a un psicólogo, para que pueda tener una conversación de la que obtenga herramientas para salir de la situación emocional en la que se está. Y si entra en una depresión se necesita visitar a un médico para iniciar tratamiento.





