Los champiñones y las setas han ganado protagonismo en la alimentación de los colombianos, que encuentran en estos ingredientes una alternativa para diversificar sus preparaciones.
En este mercado, Setas de Cuivá, marca del Negocio de Proteínas de Grupo Nutresa, lidera la categoría en Colombia con una participación superior al 50 %, respaldada por una operación productiva ubicada en Los Llanos de Cuivá, en Yarumal, Antioquia.
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Con 30 años de trayectoria, la marca busca consolidar el lugar de estos alimentos en la gastronomía nacional, donde variedades como el champiñón París, el crimini, el portobello y la orellana han pasado de ser acompañamientos a convertirse en ingredientes centrales de distintas recetas.

Salteadas, a la parrilla, rellenas o incorporadas en ensaladas, pastas y otras preparaciones, las setas responden al interés por una alimentación variada y práctica, sin dejar de lado el sabor. Esta tendencia también se refleja en el mercado internacional: según Mordor Intelligence, la categoría mundial de champiñones y setas registra una tasa de crecimiento anual compuesta del 6 %.
“La forma en que los colombianos comen está cambiando. Cada vez hay mayor interés por una alimentación variada y equilibrada, que combine sabor, practicidad y diversidad de ingredientes”, afirma Mayling Lorett Amador, gerente de Mercadeo de la marca, quien destaca el posicionamiento alcanzado por Setas de Cuivá en el mercado nacional.
Cultivo tecnificado desde Antioquia
La operación de Setas se concentra en Los Llanos de Cuivá, en el municipio de Yarumal, donde cuenta con una planta de producción tecnificada para el cultivo de champiñones y otras setas. En sus instalaciones, los espacios de siembra reproducen las condiciones de temperatura y humedad necesarias para el crecimiento de estos alimentos, mediante el control de variables como la ventilación y la calidad de los sustratos orgánicos.

El proceso combina tecnología agrícola con labores manuales de siembra y cosecha. Según la compañía, la planta genera 367 empleos locales, contribuyendo a la actividad económica de esta zona rural de Antioquia.
La procedencia de los alimentos también adquiere relevancia entre los consumidores, que buscan conocer cómo se producen los ingredientes que llegan a sus hogares. En ese contexto, la marca destaca la combinación de procesos tecnificados y trabajo especializado para mantener la frescura del producto durante su distribución.
“Desde nuestra planta en Yarumal unimos tecnología agrícola y el cuidado que le imprime cada una de las personas que intervienen en el proceso, para que cada bandeja conserve el aroma fresco del campo cuando llega a los hogares”, señala Amador.
La empresa cuenta con una cadena de frío para conservar sus productos durante la distribución y llega a más de 3.300 puntos de venta en Colombia. Además, tiene presencia en tres países de Centroamérica y la región, con un portafolio que incluye champiñones frescos y presentaciones procesadas en lata y vidrio.
Cuatro variedades para diversificar la cocina
La versatilidad es uno de los atributos que ha impulsado el uso de las setas en diferentes preparaciones. Cada variedad presenta características particulares de textura y sabor que permiten incorporarlas en recetas cotidianas y propuestas gastronómicas más elaboradas.
El champiñón París es una de las variedades más conocidas y utilizadas. Su sabor se intensifica con la cocción y funciona en salteados, salsas y tortillas. El crimini, por su parte, tiene una textura firme y un sabor más intenso, características que lo hacen apropiado para pastas y risottos.
El portobello corresponde a la forma madura del crimini. Su sombrero amplio y su textura carnosa lo convierten en una opción para preparaciones al horno o a la parrilla, e incluso puede utilizarse como sustituto del pan en algunas versiones de hamburguesas.
La orellana, reconocible por su forma similar a una ostra y su textura suave, ofrece un sabor delicado que se desarrolla durante la cocción. Es una alternativa para platos preparados en wok, tacos y otras recetas.
Además de sus posibilidades culinarias, los champiñones y las setas aportan nutrientes que complementan una alimentación variada. Son naturalmente bajos en calorías y grasas, no contienen colesterol y aportan minerales como selenio, potasio, fósforo y cobre, así como vitaminas del complejo B. De acuerdo con la información de la marca, los champiñones portobello y crimini de su portafolio también son fuente de vitamina D.
Una categoría que busca nuevos espacios en la mesa
El crecimiento del mercado y la diversidad de usos gastronómicos representan oportunidades para ampliar el consumo de estos ingredientes en los hogares colombianos. Para Setas de Cuivá, el reto consiste en acercar las distintas variedades a más consumidores y mostrar sus posibilidades más allá de las preparaciones tradicionales.
“Nuestra meta es que el consumidor descubra que las setas no son un ingrediente temporal ni un lujo culinario, sino una alternativa fresca y natural que aporta variedad, bienestar y diferenciación a cualquier momento de consumo”, concluye Mayling Lorett Amador.
Con su operación en Yarumal y una red de distribución que cubre miles de establecimientos en el país, la marca busca fortalecer la conexión entre la producción agrícola y las nuevas formas de cocinar y alimentarse en Colombia.
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