En un esfuerzo por ganarse la confianza de los estadounidenses que dudan sobre la seguridad de la vacuna, los expresidentes de Estados Unidos Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton se ofrecieron como voluntarios para vacunarse contra la COVID-19 ante las cámaras una vez que la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) las considere seguras.
«El presidente Clinton definitivamente se aplicará una vacuna tan pronto como esté disponible, según las prioridades determinadas por los funcionarios de salud pública. Y lo hará en un entorno público si ayuda a instar a todos los estadounidenses a hacer lo mismo», expresó el portavoz del expresidente estadounidense.
Clinton's spokesperson: "President Clinton will definitely take a vaccine as soon as available to him, based on the priorities determined by public health officials. And he will do it in a public setting if it will help urge all Americans to do the same."
— Geoff Bennett (@GeoffRBennett) December 3, 2020
Hasta el momento, dos candidatos a vacunas solicitaron recientemente la autorización de uso de emergencia a la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos.
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La firma estadounidense de biotecnología Moderna planea poner a disposición 20 millones de dosis en el país para fines de este año y pretende fabricar entre 500 millones y mil millones de dosis a nivel mundial en 2021.
Para la farmacéutica estadounidense Pfizer y su socio alemán BioNTech, la administración de Donald Trump ordenó 100 millones de dosis como parte de su Operación Warp Speed.




