Hay una frase con la que me he identificado como abogada y mujer de fe: «Muchas cosas que son legales o normales no son necesariamente la voluntad de Dios» ¡Y es verdad!
A veces creemos que, por estar dentro de la legalidad o la normalidad estamos haciendo las cosas como a Dios le agradan y nos equivocamos.
La mejor manera para saber que una línea está torcida es teniendo como referente una línea recta. La línea recta que sirve de parámetro a nuestra vida no es otra que la Palabra de Dios. Decía el salmista: «Porque recta es la palabra de Jehová» (Sal. 33:4)
¡El relativismo nos ha invadido! Pensamos que las mayorías tienen la razón y olvidamos que «lo que está mal, está mal, aunque lo haga todo el mundo; lo que está bien, está bien, aunque no lo haga nadie» (C.H. Spurgeon). A la hora de distinguir entre lo bueno y lo malo, perdemos de vista la conducta y nos enfocamos en el sujeto, lo que hace que nuestro examen arroje resultados amañados, simplemente, «por ser vosotros quien sois» y terminamos patrocinando injusticias y desigualdades sociales.
Las elecciones al Congreso son prueba inequívoca de este relativismo. Cada cuatro años son más los que deciden votar por el mismo candidato que por 4, 8, 12, 16 o más años ha estado viendo impávido la descomposición de los valores fundamentales de la sociedad y el derroche de los recursos públicos a favor de intereses oscuros y siniestros sin ni siquiera intentar disimular su indiferencia a temas tan importantes. Los electores justifican su elección con el desafortunado argumento de “no botar el voto” diciendo que quien aparece como nueva alternativa “no tiene opción” y no se dan cuenta de que, precisamente, ese pobre argumento les hace perder la oportunidad de generar el cambio que tanto desean y darle paso a alguien que sea un verdadero representante de lo bueno y justo en el gobierno; en otras palabras, por no botar su voto, terminan botando su voto.
La próxima vez que tengas que tomar una decisión, no mires a tu alrededor, mira al cielo y pregúntale a Dios cuál es la opción que debes elegir. Hoy, cuando estamos ad-portas de una jornada electoral para escoger a los que serán nuestros legisladores analiza bien: Desecha aquellos planteamientos que son contrarios a los mandatos de Dios y vota por un Congreso diferente. Necesitamos gente dispuesta a trabajar desde el corazón, no desde el bolsillo, por el país; gente que sea de buen testimonio no solo por lo que promete y ofrece en campaña sino por lo que su trasegar por la vida demuestra; gente dispuesta a hacer la diferencia en un mundo que se ha vuelto cada vez más maleable por la cultura. Deja que Dios te guíe, atrévete a hacer la diferencia, y, sobre todo: No botes tu voto.
Soy Cata Echeverri y hoy me atrevo a llegar a la Cámara de Representantes por Antioquia para trabajar por la recuperación de los principios absolutos, defender la vida, la familia y las libertades como valores supremos. Te invito a marcar el logo de la coalición del Partido Colombia Justa Libres (el del león) y el número 115.





