A lo largo de mi vida he aprendido que lo más importante es ajustar mis planes a los de Dios y ello implica, generalmente, desacomodarme.
Transcurría el 2021 dentro de la nueva normalidad y mi vida estaba tranquila hasta que la muerte de quien fuera mi maestro, amigo y compañero de trabajo diario me llevó a preguntarme y a preguntarle a Dios, en cuanto a mi ocupación y actividad laboral, «¿Qué sería de mí vida?» y Él me respondió en Isaías 42:16:
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«Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé».
Nunca me imaginé que esa senda desconocida fuera a ser, precisamente, la política, pero he entendido que ha sido un llamado de Dios para este momento de la historia de nuestro país y aquí estoy dispuesta a asumir el liderazgo que Él me ha delegado para producir los cambios que quiere en Colombia.
Nunca he participado en una contienda electoral como candidata, pero siempre he estado al tanto de las mismas como electora. He sido una convencida de que, si yo no me meto con la política, la política sí se mete conmigo, así que la indiferencia y la pasividad no pueden ser la opción.
Si usted es de los que piensa que no vota porque siempre son los mismos, porque todos son iguales o porque nadie hace nada, lo invito a apoyar mi candidatura a la Cámara de Representantes por Antioquia #115 en la coalición de Colombia Justa Libres, Mira y Cambio Radical, como una nueva alternativa; trabajemos juntos por la familia como lo más importante, reconstruyamos los fundamentos desde los principios éticos y morales, hagamos de la honestidad una práctica real y veamos la transformación de nuestro país.




