En el escenario de la gastronomía, surge una figura apasionada y talentosa que ha dejado una marca imborrable en cada rincón del planeta: Felipe Arboleda.
Con dos décadas de experiencia, este chef se ha convertido en un faro de la cocina atemporal y sostenible, fusionando sabores con un toque de genialidad que ha cautivado a comensales en todo el mundo.
Nacido en el paraíso de San Andrés Islas y criado en la ciudad de Cali, Valle del Cauca, Felipe Arboleda es el prodigio culinario de la unión entre un arquitecto popayanejo y una artista plástica barranquillera.
Su romance con la cocina floreció en la capital colombiana, Bogotá, donde absorbió la esencia de las artes culinarias bajo la tutela del célebre chef Segundo Cabezas.
Pero fue en la Escuela de Gastronomía Mariano Moreno de Buenos Aires, Argentina, donde sembró las raíces de su pasión. Una pasión que floreció aún más al especializarse en pescados y mariscos, así como en la magia de los panes fermentados en la hermosa Lima, Perú.
Lo que hace a Felipe verdaderamente único es la forma en que infunde cada creación con sus recuerdos personales, vivencias y las historias que ha acumulado en sus viajes.
Su cocina, definida como «gastronomía atemporal», es un viaje a través de preparaciones olvidadas que rescata con respeto y reverencia. La calidad excepcional de sus ingredientes es la piedra angular de sus creaciones, siempre buscando deleitar sin pretensiones excesivas.
A lo largo de su carrera, Felipe Arboleda ha tejido su arte junto a reconocidos chefs nacionales e internacionales, entre ellos, Harry Sasson, Juan Manuel Barrientos y François Cornelius. Su peregrinaje culinario lo llevó a Barcelona, España, donde desplegó su maestría en la creación de una carta para un renombrado restaurante. Además, dejó su impronta como chef ejecutivo en el Club de Golf Karibana en Cartagena y participó en eventos gourmet en Brasil.
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«Colaborar con maestros de la gastronomía mundial ha sido una bendición que enriquece mi perspectiva y contribuye a mi evolución como chef», confiesa humildemente Felipe Arboleda.
Felipe desafía las convenciones gastronómicas al incorporar ingredientes poco convencionales: azafrán, salsa Worcestershire, aceite de ajonjolí, chiles ahumados, almejas y una variedad de carnes exóticas. Su destreza radica en mezclar estos elementos de manera innovadora, creando una sinfonía de sabores complejos que deleitan hasta los paladares más exigentes.
Su historia culinaria continúa evolucionando, ahora desde su casa llamada ‘A La Parrilla Cocina Clandestina’, prometiendo seguir sorprendiendo y deleitando a todos aquellos que tienen el placer de disfrutar de su arte en el plato.




