Durante años, la izquierda en Colombia repitió que había esperado “200 años” para gobernar. Que cuando llegara al poder transformaría el país, combatiría la corrupción y corregiría las desigualdades históricas.
Con la llegada de Gustavo Petro a la Presidencia, ese momento finalmente llegó.
Pero los resultados, según las cifras, distan del relato prometido. El país registra un déficit fiscal superior al 7 % y un aumento de la deuda pública de más del 60 %. A esto se suma una mayor carga tributaria en medio de desaceleración económica y el cierre de más de 120 mil empresas.
También pueden leer: «La mediocridad es un cáncer»: Jose Manuel Restrepo a senador Wilson Arias por crecimiento anual del PIB
En corrupción, Colombia pasó del puesto 87 al 99 entre 182 países en el índice de percepción. En seguridad, el secuestro aumentó 128 % y la extorsión continñua al alza, mientras la política de “paz total” genera dudas sobre el fortalecimiento de los grupos armados.
Gobernar no es resistir ni denunciar: es mostrar resultados. Tras dos siglos de espera, la izquierda tuvo su oportunidad histórica. Hoy, el balance abre un debate inevitable sobre si el cambio prometido realmente mejoró la vida de los colombianos.




