La crisis humanitaria en la subregión del Catatumbo, en Norte de Santander, sigue agravándose por los intensos enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el frente 33 de las disidencias de las Farc.
En los últimos días, más de 130 familias —alrededor de 300 personas— arribaron a Cúcuta tras huir de la violencia en zonas rurales de Tibú y El Tarra.
Las autoridades locales, con apoyo de la Defensoría del Pueblo y la Personería de Cúcuta, brindan atención inmediata a los desplazados, quienes provienen de sectores como Mineiro, Pacelli y Filogringo, donde los combates no dan tregua.
Iris Marín, defensora del Pueblo, reiteró el llamado a los grupos armados para que cesen las hostilidades y respeten a la población civil, además de activar integralmente la ruta de atención a las víctimas.
A esta hora, 130 familias conformadas por cerca de 300 personas, son atendidas en Cúcuta por parte de nuestra regional de Norte de Santander y de la Personería de Cúcuta.
Estos grupos familiares que han llegado a la ciudad en los últimos días, provienen de zonas rurales de…
— Iris Marín Ortiz (@MarnIris) January 6, 2026
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Organizaciones sociales advierten que la cifra de afectados podría ser aún mayor, debido a las dificultades para registrar desplazamientos en zonas rurales de difícil acceso.
La emergencia en la región se remonta a enero de 2025, cuando se intensificó el conflicto entre estas estructuras armadas por el control territorial y de economías ilícitas, que ha dejado decenas de miles de desplazados y un número creciente de víctimas en la última anualidad.
Mientras tanto, el Ejército Nacional mantiene un fuerte despliegue en el departamento, incluido el refuerzo de pasos fronterizos y corredores irregulares, con el objetivo de garantizar el orden e impedir el ingreso de nuevas amenazas.




