Estados Unidos retiró la certificación de aliado en la lucha contra las drogas a Colombia, el mayor productor mundial de cocaína, en una decisión que marca un nuevo punto de tensión en las ya frías relaciones entre los gobiernos de Gustavo Petro y Donald Trump.
La certificación, creada en 1986, es una evaluación anual de Washington a una veintena de países productores y distribuidores de estupefacientes. En el caso colombiano, su vigencia ha significado cerca de 380 millones de dólares en apoyo para programas militares, sociales y de erradicación de cultivos ilícitos.
“Los Estados Unidos nos descertifica después de decenas de muertos, de policías, de soldados, de gente del común, tratando de impedir que les llegue la cocaína”, reaccionó el presidente Gustavo Petro desde Bogotá, cuestionando el anuncio.
Horas más tarde, el comunicado oficial de la Casa Blanca confirmó que Colombia se suma a Afganistán, Bolivia, Birmania y Venezuela como países que “han fallado de manera demostrable durante los últimos 12 meses tanto en cumplir con sus obligaciones bajo los acuerdos internacionales de lucha contra el narcotráfico como en tomar las medidas requeridas” según la legislación estadounidense.
.@StateDept: Bajo el desacertado liderazgo de Petro, el cultivo de coca y la producción de cocaína en Colombia han aumentado a niveles históricos. Estados Unidos agradece a las fuerzas del orden y de seguridad colombianas que enfrentan a los narcoterroristas y reconocemos su… https://t.co/Wgf7shsiwJ
— US Embassy Bogota (@USEmbassyBogota) September 16, 2025
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Un golpe diplomático sin precedentes desde 1996
Es la primera vez desde 1996 que Colombia es descertificada. En ese año, el entonces presidente Ernesto Samper enfrentaba un escándalo internacional por la presunta financiación de su campaña con dinero del Cartel de Cali, acusación que nunca fue probada.
Ahora, Washington sostiene que el país atraviesa niveles récord en el cultivo de coca y producción de cocaína bajo el mandato de Petro, además de señalar como fallidos sus intentos de negociación con grupos armados vinculados al narcotráfico.
“El incumplimiento de Colombia de sus obligaciones de control de drogas durante el último año recae únicamente en su liderazgo político. Consideraré cambiar esta designación si el gobierno de Colombia toma medidas más agresivas”, señala el documento firmado por Trump.
Consecuencias de la medida
Aunque la medida no supone la cancelación inmediata de todos los recursos, sí abre la puerta a recortes y condicionamientos en programas claves, como el mantenimiento de helicópteros Black Hawk, considerados fundamentales para las operaciones contra el narcotráfico.
“Se acaba la dependencia de las fuerzas militares colombianas de Estados Unidos (…) Al Ejército de Colombia le va mejor si compra sus propias armas”, afirmó Petro en respuesta, minimizando el impacto.
Sin embargo, fuentes diplomáticas recuerdan que Colombia ya había sufrido recortes en cooperación, como la reducción de fondos de la agencia USAID decidida al inicio del mandato de Trump.
Un socio estratégico en entredicho
Desde el año 2000 hasta 2018, Washington destinó más de 10.000 millones de dólares a Colombia a través del Plan Colombia y sus programas derivados, convirtiendo al país en su principal socio militar en la región. Hoy, en cambio, las relaciones atraviesan uno de sus peores momentos, alimentadas además por las críticas de Petro a la política migratoria de Trump.
De acuerdo con la ONU, Colombia cuenta actualmente con 253.000 hectáreas de cultivos de coca y una producción estimada de al menos 2.600 toneladas anuales de cocaína, cifras que evidencian el reto mayúsculo que sigue enfrentando el país.





