Yo creo que hacer periodismo neutral en Colombia es imposible en los medios tradicionales/mainstream.
Más creo que primero hay que saber dónde estás parado para asumir una postura política, y eso no va a suceder en medios con intereses en el mejor cliente que le queda a la radio: el estado.
Y no me vengan a decir que el periodismo «irreverente» que hacía Pirry en RCN era «independiente», porque posaba de incómodo para el «establecimiento». Pirry era en el canal como «el niño terrible» que decía cosas que no caían del todo bien, y entonces se fue mejor a buscar historias al exterior hasta que le pasó lo mismo, no le renovaron el contrato. En Colombia NO hay cómo tener una postura contestataria en un medio que pertenezca a un grupo económico. Y los ejemplos siguen en periódicos, emisoras y canales…
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Yo lamento mucho que saquen del aire una voz joven como la de Camila Zuluaga, porque su sólida personalidad se forjó al aire en oídos de su audiencia. Lejos quedaron los detestables días en que quiso ser DJ y hablaba de música «por las ramitas», pero la trayectoria que hizo al aire junto a Julio Sánchez Cristo fue transparente, como cuando tuvo que confrontarlo al aire por «atacar» a la exministra Gina Parody, y después él tuvo que disculparse (por primera vez en la historia) con una periodista (mujer) y compañera. De la misma manera, Camila cogió alas para decir verdades con los pulmones, aunque se sintiera que a veces se le iba la mano (le llaman «altanería»), y le queda bien, porque el machismo, el abuso, y la patanería no tienen color político, y con eso quieren desacreditar a aquellos de los que no les gustan las preguntas punzantes o la opinión de quien domina el micrófono.
Precisamente, ayer escuchaba cómo Julio Sánchez tenía que parársele en la raya al senador Cepeda, porque le dijo que sus preguntas eran insidiosas y recargadas hacia la administración: ¡Y ahí sí no hay altanería! (Pero hay que apretarse las bolas en una situación así de jodida), y Camila se les paraba en la raya a todos, hasta a Abelardo de La Espriella durante su candidatura.
A su lado estaba Ana Cristina, otra periodista que dista mucho de ese periodismo mochilero del que pregonan algunos librepensantes, y ese es un privilegio ganado a pulso en Antioquia, porque estas voces son necesarias y con criterio.
Buena suerte para ambas, cada vez queda menos dónde hacer radio en Colombia, más cuando el medio corporativo cumplió su sueño húmedo de dominar el medio vía satélite desde la fría Bogotá, porque en las regiones (como nos dicen hoy a la provincia), el medio es insostenible y sólo nos quedan streamers locales que creen que hacen radio «digital», y locutores baratos que sienten que informan porque leen el tráfico, pero no procesan un pensamiento crítico.
¡Arriba las mujeres! Y que viva Cristo Rey (el barrio).






