Hace 30 años llegué a Medellín y la competencia radial era a muerte: Por un lado, Veracruz era la meta imposible de todos los directores y programadores de música anglo que llegaban a competirle y quemarse, y por el otro, «El Gurú Del Sabor» era imbatible con su tropicalidad imparable donde lo pusieran, y en 1996 ya iría por su tercera emisora en FM. No solo era programación, sino talento al aire.
En un tiempo en el que para hacer una lectura de la ciudad bastaba con escuchar sus 32 emisoras de radio en FM, entendí que Medellín era influenciada en un 30% por la tradición de la música pop/rock y la otra mitad por la tropical, entonces, «El Gurú» era el líder. Pero, sentía que «eso no era para mí», aunque la realidad es que él sonaba en todo el transporte público como un megáfono. Nosotros éramos apenas un nicho de Rock.
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Un par de años después, nos invitó a su emisora y hasta allá fuimos; nos entrevistó al aire, y nos divertimos bastante en «La Rumba Me llama»; hasta lo invitamos a loa Premios Hétores del año siguiente. Entendimos que, a pesar de los intereses comunes tan diferentes y los gustos, nos unía una sola cosa: la pasión y mística por la radio. Y entonces, fuimos amigos el resto de la vida.
Hoy murió el «calidoso», el que me decía «DJ» en vez del nombre; el tipo que dominó la sintonía cuando la radio era el medio local más potente de los 90. Hace un par de años hablamos, lo llamé también en pandemia (a darle vueltica), y cada vez la cosa estaba más dura, especialmente para los veteranos del micrófono que no lograron adaptarse al cambio. Hasta su marca reggaetonera (Rumba Estéreo) había desaparecido ya del dial, pero nunca su historia. «El Gurú del Sabor» logró crear lo suyo.
Hace más de 20 años, Fernando Londoño, «El Gurú del Sabor» escribió su propia historia adaptando el formato de Reggaetón como una novedosa propuesta en la primera emisora musical colombiana que lo adaptó 24 horas al día. Y entonces, todos los nuevos artistas desfilaron, desde Caldas hasta Itagüí y de ahí a Puerto Rico, y él dominó un género que consolidado para darle forma a la industria musical de la ciudad como la conocemos hoy, y los nombres más sonoros de un «género pasajero» que se quedaron, nos guste o no.
Fue pionero.
¡Paz en su Rumba!


