Según el más reciente informe del DANE, la tasa de desempleo para abril de 2026 se ubicó en 8,8 %. 0,8 puntos porcentuales por debajo de la registrada en el mismo mes de 2025. Además, se trata del nivel más bajo para un mes de marzo desde 2001.
Aunque el dato refleja un avance en los indicadores generales, analistas advierten que la reducción del desempleo no estaría impulsada principalmente por una mayor dinámica del empleo formal privado.
El analista César Tamayo explicó que buena parte de la caída en la desocupación responde al aumento de 457.000 trabajadores por cuenta propia y a la creación de 370.000 empleos en la administración pública.
A su juicio, el empleo asalariado particular atraviesa uno de sus arranques de año más débiles, solo comparable con el periodo de la pandemia.
El empleo asalariado particular está teniendo su peor arranque de año en mucho tiempo, con la única excepción de la pandemia.
El desempleo baja porque se crearon 457 mil trabajos cuenta propia y 370 mil en Administración Pública. Estamos destruyendo la buena economía. pic.twitter.com/kN4dlj70R5
— Cesar E. Tamayo (@cesaretamayo) May 1, 2026
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Esa tendencia ha encendido alertas sobre la calidad y sostenibilidad de los puestos de trabajo que hoy están sosteniendo la reducción del desempleo.
Desde enero, agregó Tamayo, se observa un quiebre en la evolución del empleo privado formal, lo que podría marcar un cambio estructural en el mercado laboral.
A esto se suma la preocupación por la formalidad. Algunos expertos señalan que el aumento del salario mínimo habría coincidido con una caída en la proporción de trabajadores formales, que pasó del 40 % al 34 % en apenas tres meses.
En términos prácticos, eso significa la pérdida de uno de cada seis empleos formales durante un trimestre.
El Estado explica buena parte del nuevo empleo
Las cifras del DANE muestran que entre marzo de 2025 y marzo de 2026 el número de personas ocupadas en el sector público pasó de 2,659 millones a 3,028 millones, es decir, se crearon 369.000 nuevos puestos de trabajo.
Más de la mitad del empleo generado en el país durante ese periodo provino del Estado.
Las actividades con mayor participación en esa expansión fueron administración pública, educación, salud humana y defensa.
El panorama deja una conclusión clara: aunque el desempleo sigue bajando, el sector privado todavía no muestra la fortaleza suficiente para sostener una recuperación laboral de largo plazo.


