En los últimos días con los cambios de horarios a causa de la pandemia, hay una sensación generalizada de insomnio, pero en realidad, con tantas pantallas a nuestro alrededor, poco a poco muchas personas están padeciendo de “Vamping” sin darse cuenta. Un término inglés que se desprende de vampire (vampiro) y texting (enviar mensajes de texto).
Consultar las redes sociales, ver vídeos o jugar con el móvil o la ‘tablet’ antes de acostarnos por la noche, nos hace dormir menos y engordar más. Es el ‘vamping tecnológico’, un nuevo hábito que puede mantenerse a raya mediante el autocontrol digital.
Es un hábito muy extendido que muchas personas practican a diario pero que puede tener consecuencias negativas tanto física como mentalmente. No solo por la exposición a la luz de los dispositivos, sino por los contenidos e información que recibe nuestra mente y su impacto en nuestro bienestar emocional, según los expertos.
La Clínica Universidad de Navarra (España) advierte que este ‘fenómeno tecnológico’ produce una alteración del sueño que influye en su calidad y en el apetito, ya que aumenta la sensación de hambre e induce a comer más, sobre todo dulces.
El problema de usar pantallas antes de dormir reside en la luz azul de onda corta emitida por los aparatos electrónicos. Para conciliar el sueño, nuestro cerebro comienza a producir melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño, unas dos horas antes de irnos a dormir, como respuesta a la oscuridad, según la CUN.
“Si utilizamos aparatos electrónicos con luz, el cerebro entiende que aún es de día y no segrega esta hormona, por lo que retrasamos el inicio del sueño y dormimos menos horas, lo que llamamos insomnio tecnológico”, explica la doctora Ángela Milán, neuróloga de la Unidad del Sueño de la CUN. “El vamping es un fenómeno nuevo que va en aumento en los últimos años, sobre todo, en los adolescentes, pero también en los niños, que tienen móviles cada vez más jóvenes”, añade.
Además, el no respetar estos ciclos del sueño, altera el proceso natural y produce más hambre. Y a largo plazo la falta de sueño aumenta el cansancio y esto también afecta el peso.
El ‘vamping’, también puede alterar el sueño por el tipo de contenido e información que recibimos. “Los audios, imágenes y vídeos nos pueden alterar y causar ansiedad, preocupación, malestar y tensión. Los chats o grupos de “whatsapp” pueden ser plataformas de conflictos y malos entendidos, provocando largas conversaciones, discusiones y tensiones. Esto nos quita la tranquilidad para conciliar el sueño”, señala la psicóloga y experta en adicciones tecnológicas Gabriela Paoli.
“Al interactuar con los dispositivos y las pantallas que muestran contenidos diseñados para atraernos durante horas y horas, nuestro cerebro segrega dopamina, la hormona de felicidad y el bienestar, produciendo un estímulo placentero, al cual es difícil sustraerse y haciéndonos perder la noción del tiempo”, apunta.
La recomendación es tener buenos hábitos o lo que hoy se denomina higiene del sueño. Por ejemplo, no llevar dispositivos electrónicos a la cama. Tener en lo posible la televisión fuera de la habitación y en vez de esto, conectarse con rutinas de relajación antes de dormir, como darse una ducha o tomar un té. Otra clave ante la tentación es poner los dispositivos en modo avión o apagar el wifi.






