Somos el plástico que comemos

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Imagine este escenario: Si una persona en Medellín hizo una pequeña celebración donde una bomba al estallarse se va al alcantarillado, luego llega a Río Medellín, se une con ríos como el Cauca y más adelante al Magdalena el cual desemboca en el mar. Ese será el destino final de esa bomba que puede ser confundida con alimento por alguna especie marina o simplemente deambulará por años en el mar.

Y es que el 80% del plástico derramado en el océano proviene de fuentes terrestres. Es como si cada minuto se depositara en el mar el equivalente a un camión de basura, lo que suma un total de 8 millones de toneladas de plástico al año. Plástico que no desaparece porque los tiempos de descomposición de este material puede ir desde 10 a 20 años que se demora en eliminarse una bolsa plástica, hasta 500 años que tarda una botella plástica. Sin contar con el icopor que nunca se descompone.

Foto: http://www.pixabay.com

María José Ospina, directora de La Agenda del Mar nos cuenta que es así como se forman las islas de plástico en unos giros que tienen los océanos que son unos remolinos de agua. Actualmente hay 5 giros identificados y por dar solo un ejemplo, la cantidad de plástico que hoy en día tiene el océano Pacífico es el equivalente a 1,5 la superficie de Colombia.

Dentro de las repercusiones está la suciedad de las playas, la contaminación de los océanos, muerte de especies marinas, pero también impacta a las comunidades que viven alejadas del mar. Y es que los micro plásticos que podemos encontrar en elementos como exfoliantes y cremas dentales, después de cumplir su ciclo, terminar en el mar, se comido por un pez, vuelve a nosotros por la cadena alimenticia y según un estudio de WWF se ha determinado que el ser humano come 5 gramos de plástico a la semana, lo que en un mes podría ser una tarjeta de crédito, un muñeco de lego y tres tapas de gaseosa.  Y si usted es de los que piensa que al no comer peces está salvado de esta cadena, está equivocado ya que ciertos concentrados de aves, por ejemplo, son realizados a base de harina de pescado.

Foto: http://www.pixabay.com

El mar empieza en casa, es la frase de batalla de María José Ospina, directora de la Agenda del Mar y que le enseñó su padre cuando comenzó con el sueño de cuidar los océanos desde una ciudad interior. Por eso, ella nos regala los siguientes concejos muy simples y que desde cualquier lugar contribuirá con un océano más limpio:

Evitar al máximo los plásticos de un solo uso.

Hacer la disposición final de los desechos según el código de colores de la separación de residuos.

Buscar elementos fabricados en un material diferente. Por ejemplo, usar cepillos de dientes de bambú, mantener consigo unos cubiertos y pitillos metálicos para usar en los restaurantes que usen desechables.

Decir rotundamente no al pitillo de plástico.

Al solicitar comida a domicilio considerar opciones donde no usen empaques de icopor, sino cartón o empaques biodegradables. No pedir cubiertos desechables, sino usar los cubiertos de tu hogar.

Minimizar la compra de agua embotellada, sino llevar agua en tu propio termo. Si estás en un lugar que el agua no es potable, comprar una botella de agua grande para reembasar.

Llevar siempre consigo bolsa ecológica para hacer las compras. (se consumen 10 millones de bolsas plásticas por minuto en el mundo).

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John Alexander Rodríguez
John Alexander Rodríguezhttp://elmetroco.wordpress.com
Comunicador Social - Periodista de la ciudad de Medellín con más de 20 años de experiencia. Amante de la buena música, deeejay los fines de semana y emprendedor.
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