La radio HJCK dejó de sonar en vivo tras 75 años: «fue una emisora para la ‘inmensa minoría’ que deja un archivo de más de 30.000 historias», dice EL TIEMPO.
Aunque la transformación digital comenzó hace años con conciencia, y online funcionó sin improvisar su culto contenido sonoro basado en podcast y audio, no fue suficiente. Y demuestra, una vez más la relevancia del medio actualmente, sin considerar los esfuerzos por sostenerse aún en un ecosistema digital.
En 2012 recibí una llamada de urgencia un viernes por la noche, la emisora N° 1 del Reggaetón de entonces en Medellín se apagaba y daba paso a Blu Radio. Necesitaban «una aplicación urgente», de un día para otro. Desistí, obviamente de apagar el incendio, porque de esa manera tan improvisada no funciona; no obstante, sobrevivieron un rato con una página web y una App, pero murió en menos de un año.
Uno esperaría que la estrategia digital de una marca con la trayectoria como la HJCK «el mundo en Bogotá» fuera suficiente, pero, sin embargo, «no habrá nada nuevo por contar» en el portal en que emitían su programa desde hace dos décadas.
Los yihadistas del medio dirán lo que ya sabemos, que «la radio en Colombia tiene un alcance del 85% y ajá», pero la radio cultural, como su bello eslogan es para «una inmensa minoría», y sin una formación continua de audiencias, todo se envejece y se suma esta crisis de afinidad de las nuevas generaciones con el hábito de escuchar radio.
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El problema es el mismo que viven emisoras emitidas por universidades y entidades culturales, que perciben una absoluta carencia de competitividad en el producto al aire, incluso no les importa, pero ellos tampoco a la audiencia por la que pelean las empresas privadas en el dial con dientes y uñas; pero, tampoco es suficiente ¡Todo cambió!
Cadenas como Todelar y Caracol han tomado la decisión más inteligente al devolver o vender sus costosas y obsoletas emisoras de AM por la evidente insostenibilidad de emisión del medio ya sin viabilidad comercial, y recientemente lo ha decidido RCN, de donde me cuentan que el primer renglón de costos es la factura de electricidad y el cuarto, el talento.
La radio en Colombia tiene un grave problema de relevancia en las nuevas audiencias, pero eso no lo entiende un gerente tradicional que aún asegura que su empresa es indispensable, y el problema no es solo en el ámbito comercial, es más evidente en la radio cultural, donde se seguirán apagando leyendas como la HJCK, de la que nunca fui un fan, pero que deja un vacío que la audiencia llena con otro contenido mejorado y emocionante, pero nunca local.




