En las montañas del departamento del Meta, donde durante décadas se libraron combates que marcaron la historia reciente del país, hoy comienza a consolidarse una narrativa distinta.
El municipio de Uribe, reconocido durante años como uno de los enclaves históricos de las antiguas FARC, avanza en un proceso de transformación impulsado por el turismo, la reconciliación y el redescubrimiento de su riqueza natural.
Lea también: Entre esmeraldas, fe y naturaleza: rutas turísticas para descubrir el occidente de Boyacá
Tras la firma del Acuerdo de Paz de 2016, este territorio que por mucho tiempo permaneció aislado por la violencia empieza a posicionarse como un destino emergente para viajeros interesados en naturaleza, memoria histórica y experiencias auténticas en la Colombia rural.
Durante gran parte del siglo XX, las montañas, ríos y cañones que rodean Uribe fueron escenario de enfrentamientos entre guerrilla, paramilitares y Fuerza Pública. Senderos ocultos y trochas que hoy despiertan la curiosidad de los visitantes fueron en el pasado corredores estratégicos del conflicto. Uno de los lugares más emblemáticos de esa historia es el cañón de la Duda, un paso natural entre el páramo de Sumapaz y el Meta que durante décadas fue transitado por combatientes, campesinos desplazados y tropas militares.
En este territorio se celebró la primera conferencia de las FARC y allí se levantó la conocida Casa Verde, el histórico campamento de Manuel Marulanda Vélez, alias “Tirofijo”. También fue escenario de uno de los episodios más recordados del conflicto armado colombiano: el bombardeo del 8 de diciembre de 1990, cuando aviones Kfir del Ejército atacaron el campamento tras el fracaso de los diálogos de paz adelantados durante el gobierno de Virgilio Barco.
Casi tres décadas después, el panorama comenzó a cambiar. En 2017, tras la firma del Acuerdo de Paz de La Habana, las FARC entregaron sus últimas armas en el cercano municipio de Mesetas. El mismo territorio donde durante más de cuarenta años se consolidó el conflicto empezó a abrirse a nuevas oportunidades económicas y sociales.
La naturaleza que emergió tras el silencio de las armas
Con el fin de la confrontación armada, extensas zonas del Meta que durante años permanecieron restringidas comenzaron a revelarse ante el país. Cascadas ocultas, ríos cristalinos y cañones de gran profundidad empezaron a integrarse a iniciativas de turismo de naturaleza impulsadas por comunidades locales y emprendimientos surgidos tras el proceso de paz.
Un paraíso natural con temporadas específicas
Uno de los escenarios más representativos es el cañón del río Guape, una formación natural de paredes rocosas que supera los cien metros de altura en algunos tramos. Este paisaje, que durante años fue utilizado como refugio estratégico durante el conflicto armado, hoy se ha convertido en uno de los principales atractivos naturales del municipio.
El recorrido por el cañón se realiza descendiendo por el río sobre flotadores gigantes, una actividad que permite recorrer los rápidos y meandros mientras se observan cuevas naturales y formaciones rocosas que albergan diversas especies de fauna. Durante el trayecto también es posible apreciar colonias de guácharos que habitan en las cavidades del cañón, en un entorno dominado por la vegetación de selva húmeda y el sonido permanente del agua.
Especialistas y operadores turísticos recomiendan realizar la actividad entre diciembre y marzo, cuando el nivel del agua permite un recorrido seguro para los visitantes.
Durante el resto del año, las crecientes del río pueden aumentar el nivel de dificultad del trayecto, aunque el entorno natural continúa siendo visitado por quienes desean conocer el paisaje y explorar otros escenarios turísticos del municipio.
Durante décadas, este tipo de recorridos eran imposibles debido a que el territorio estaba catalogado como zona de alto riesgo por la presencia de grupos armados. Con el fin del conflicto en la región, estos paisajes comenzaron a abrirse gradualmente al turismo.
El turismo como motor de desarrollo regional
El crecimiento del turismo en Colombia durante la última década ha sido determinante para la apertura de territorios que antes permanecían aislados por la violencia. El departamento del Meta ha sido uno de los que más ha aprovechado esta transformación, incorporando destinos de naturaleza que durante años estuvieron fuera de los circuitos turísticos tradicionales del país.
Las cifras reflejan esta tendencia. En 2024 Colombia registró cerca de 6,7 millones de visitantes no residentes, consolidando al turismo como uno de los principales generadores de divisas para la economía nacional. Para 2025, el país reportó alrededor de 6,49 millones de visitantes no residentes, de los cuales aproximadamente 4,67 millones correspondieron a turistas extranjeros, según reportes oficiales del sector turístico.
Este crecimiento ha permitido que departamentos como el Meta comiencen a integrarse de manera más activa en las rutas de naturaleza y aventura que buscan tanto turistas nacionales como internacionales. Municipios que durante décadas estuvieron asociados al conflicto hoy buscan posicionarse como territorios de biodiversidad, historia y turismo sostenible.
Un territorio que reescribe su historia
La transformación de Uribe refleja el proceso que han vivido numerosos municipios colombianos tras el Acuerdo de Paz. Lugares que durante años fueron señalados como enclaves del conflicto hoy trabajan por construir una nueva identidad basada en el turismo comunitario, la conservación ambiental y el aprovechamiento responsable de sus paisajes naturales.
Así, entre montañas que durante años guardaron silencio bajo el peso del conflicto armado, Uribe comienza a escribir una nueva etapa de su historia. Allí donde antes se escuchaban detonaciones y sobrevuelos militares, hoy predominan el murmullo del río, la biodiversidad de la selva y la llegada creciente de visitantes que descubren uno de los territorios más sorprendentes del país. Un ejemplo de cómo algunos de los lugares más golpeados por la guerra empiezan a encontrar en el turismo una ruta hacia la paz y el desarrollo.
La forma más cómoda de leernos: ElMetro estrena acceso directo para celulares https://t.co/QaqwvKLCzI
— http://www.elmetro.co (@ElmetroCo) April 3, 2026


