Por: Leonardo Muñoz Quintero – HR PROFESSIONAL/Formador LinkedIn/Conferencistas/Bloguero/Escritor/Podcaster/B2B/Marca Empleadora y Comunicaciones/Cambio de Cultura/ Redactor y creador de contenido RH.
Hace algunos años comenté (no fue denuncia) en mi libro, como algunos personajes con los que tuve la oportunidad (no un gusto) de trabajar, utilizaban la plataforma y la exposición que los proyectos de RSE de una empresa de impacto nacional les ofrecía para hacer política y promoción religiosa.
La razón de abordar ese tema fue la misma razón para publicar el libro, «hablar de las cosas que nadie habla del mundo corporativo», es decir, contar «Lo que calla un gerente». Ese fue uno de los temas que me hizo acreedor de mis primeros premios como escritor: un numero plural de «Haters».
Curiosamente años después conversando con un Gerente de aquella empresa, me comentó que todo lo expuesto en el libro salió a la luz pública junto con un escándalo que terminó en despidos y demandas civiles, laborales y penales, situación que se habrían ahorrado solo leyendo el libro.
El anterior no es un caso aislado, sobre todo porque la RSE tiene un componente principalmente humano y sin importar el enfoque del mismo, debe tener la atención del público en general.
Cualquier proyecto de RSE debe estar alineado con los objetivos de la organización, debe ser sostenible y debe ser promocionable. Esta última parte puede sonar muy conveniente y poco común cuando uno habla de caridad u obras benéficas, pero ciertamente la RSE no son obras de caridad ni obras benéficas.
Cualquiera que así lo entienda ha olvidado que la RSE es de las empresas no de las ONG. La RSE refuerza un compromiso de la empresa con la sociedad, pero también puede ser un brazo para el desarrollo de su marca empresarial, una ventana para exponer a sus ejecutivos junto con sus productos y servicios, además, de ser una herramienta para el desarrollo de su marca empleadora.
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La RSE bien dirigida ofrece muchos beneficios para la empresa y la sociedad y en términos generales, la RSE bien llevada ofrece a ambas partes, empresa y sociedad, una relación ganar ganar muy conveniente desde muchos puntos de vista. Además de lo señalado antes para las organizaciones, las sociedades se benefician en temas de desarrollo humano, ecológico y económico, todas de importante relevancia en la actualidad.
¿Como puede la política y la religión tener espacios dentro de este sistema?
Cuando entregamos el espacio: para muchas empresas definir una estrategia de RSE es toda una odisea y a falta de capacidad para desarrollar su propio plan o estrategia deciden apoyar una causa o proyecto ya establecido. Esto los direcciona a apoyar una ONG que la mayoría de las veces tienen un origen o vinculo religioso/político, como por ejemplo un comedor púbico, un orfanato, un hogar de ancianos, etc.
Sin darse cuenta están apoyando no solo un proyecto, sino una ideología religiosa o política especifica. Entonces, ¿no es correcto apoyar estas obras benéficas? Apoyar acciones es muy positivo, pero cuando están alineadas a ideologías religiosas o política usted corre un algo riesgo de salir más afectado que beneficiado.
¿Se imagina una marca de zapatillas que apoye una causa religiosa sobre todo en estos momentos de conflictos bélicos precisamente por temas religiosos y políticos? Incluso podría hacer una donación no publica (pero tampoco anónima) a alguno de los bandos.
Cualquiera de los bandos podría hacer alarde de ese apoyo para atraer apoyo de otras marcas, pero el resultado sería muy poco conveniente para la marca que apoye cualquiera de las causas.
¿Se imagina su empresa apoyando una ONG donde se descubra que los lideres son acusados de corrupción o de abuso sexual?, No imagine mucho, puede documentarse del número plural de situaciones como estas que ocurren constantemente.
Cuando buscamos el espacio: Tener como líder de un proyecto de RSE a una persona con fuerte orientación religiosa o política es un grave error. Sin duda alguna, esta misma persona se encargará de vincular al proyecto, aspectos políticos y religiosos que afectaran a largo plazo a la organización.
La mejor opción siempre será desarrollar un proyecto de RSE propio y ajustado a la realidad de cada empresa, un proyecto que permita tener el control y la participación de quien usted decida. Lo más difícil será la ejecución, pero si se asegura de que la persona que lidere el proyecto es la correcta, seguramente los beneficios de su proyecto de RSE serán mucho mayores que cualquier contratiempo que tenga durante su ejecución.
Si usted contrata pensando en devolver un favor o por ayudar a algún desempleado, recuerde que la imagen de su organización estará de por medio, la mayoría de las veces estas personas desean figurar, pero no asumir las responsabilidades que el cargo conlleva.
Note que muchos gobiernos, utilizan el viejo truco que colocar a sus «mejores candidatos» en puestos de alta exposición mediática no criticable, para que puedan seguir siendo políticamente mercadeables, pero en el caso de las empresas (salvo las públicas) esto no debe ocurrir pues los valores de su organización pueden estar expuestos.




