El presidente de Colombia, Gustavo Petro, inicia este jueves su cuarto y último año en el poder en medio de crecientes tensiones con el Congreso, una marcada caída en su popularidad y con pocos avances concretos en las ambiciosas reformas sociales que prometió al llegar al Palacio de Nariño en 2022.
Electo como el primer presidente de izquierda en la historia del país, Petro asumió el 7 de agosto de aquel año con el respaldo de más de 11 millones de votantes y un discurso centrado en la transformación social y la lucha contra la corrupción estructural que, según él, ha marcado la política colombiana durante décadas.
Sin embargo, a tres años de su posesión, enfrenta obstáculos que lo han llevado a un estancamiento gubernamental.
El mandatario atribuye la falta de resultados a una supuesta resistencia de las élites tradicionales: “La oligarquía no me ha dejado gobernar”, ha dicho en repetidas ocasiones.
No obstante, amplios sectores —incluso dentro de su electorado original— señalan la falta de ejecución, la improvisación en la administración y el deterioro del diálogo institucional como factores determinantes de su debilitamiento político.
“La igualdad empieza a construirse en Colombia”, dijo Petro insistiendo en que su gestión ha estado enfocada en los sectores más vulnerables.
“Este gobierno ha trabajado para el pueblo trabajador y el pueblo trabajador decidirá si quiere gobiernos trabajando por él”, afirmó en alusión a las elecciones presidenciales de 2026, donde se elegirá a su sucesor.
La ruptura con el Congreso
Petro vivió un inicio relativamente fluido en su relación con el Congreso, que aprobó rápidamente su primera gran reforma tributaria. Sin embargo, las reformas estructurales en salud, educación, trabajo y pensiones encontraron pronto resistencias en un Legislativo donde el oficialismo no tiene mayorías sólidas.
La relación se deterioró de forma abrupta el 25 de abril de 2023, cuando Petro, a través de la red social X, anunció el fin de la coalición mayoritaria que lo respaldaba.
Desde entonces, el mandatario ha sostenido una relación tensa con el Congreso, al que acusa de bloquear el cambio.
“El Congreso de Colombia no tiene que encerrarse temeroso a nada; lo que tiene es simplemente que dialogar con su propio pueblo”, expresó durante una concentración el 1 de mayo de 2024, en tono desafiante frente a miles de trabajadores.
Popularidad en descenso
Las cifras reflejan el desencanto. En abril pasado, la firma Invamer registró una aprobación presidencial del 37 %, frente a un 57 % de desaprobación, el índice más bajo desde el inicio del gobierno.
Analistas coinciden en que la imagen del presidente ha sufrido por el desgaste del poder, pero también por la falta de resultados tangibles en las reformas que prometió.
Acto patriótico en medio de una disputa limítrofe
Petro inicia su último año con un acto simbólico cargado de nacionalismo. Desde Leticia, capital del Amazonas, presidirá hoy la conmemoración de la Batalla de Boyacá, fecha clave en la independencia de Colombia.
El evento se desarrolla en medio de una creciente disputa fronteriza con Perú por la soberanía de la isla de Santa Rosa y un islote emergente en el río Amazonas, surgido tras cambios en el cauce del afluente.
“La conmemoración de la Batalla de Boyacá se traslada a Leticia porque otra vez el gobierno del Perú ha copado un territorio que es de Colombia y ha violado el Protocolo de Río de Janeiro que le puso fin [al conflicto limítrofe]”, aseguró el jefe de Estado esta semana.
Aunque la visita tiene un carácter simbólico, representa un intento del mandatario por reafirmar la soberanía nacional y, a la vez, oxigenar su imagen en momentos donde su administración parece necesitar un nuevo impulso.
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