Apenas tres días después de que la dirigente opositora venezolana María Corina Machado fuera galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lanzó una serie de duras declaraciones contra la líder política, calificándola de “bruja demoníaca” y “repudiada por la mayoría del pueblo venezolano”.
Durante un acto oficial por el Día de la Resistencia Indígena, celebrado en Caracas, Maduro evitó mencionar directamente el nombre de Machado, pero hizo alusión clara a ella al referirse a “la bruja demoníaca de la sayona”.
🇻🇪🚨| ÚLTIMA HORA: Totalmente enloquecido el narcotirano terrorista Nicolás Maduro llama “bruja demoniaca y sayona” a María Corina Machado y luego al siguiente aliento pide “paz”. La presión militar tiene loco a Maduro y a todo el Cartel de los Soles. pic.twitter.com/s0QH6EfwV5
— Eduardo Menoni (@eduardomenoni) October 12, 2025
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Según el mandatario, “un 90% de la población repudia a la bruja demoníaca de la sayona”, expresión que ha cobrado fuerza en los círculos chavistas para identificar a la dirigente opositora.
El apodo de “la sayona” alude a un personaje del folclore venezolano: un ánima de tez blanca y largo cabello negro que castiga a los hombres infieles.
La figura ha sido empleada por el oficialismo como un símbolo despectivo hacia Machado, quien se ha convertido en el rostro más visible de la oposición venezolana en los últimos años.
Maduro, en su discurso, insistió en que su gobierno busca preservar la estabilidad nacional y defender la soberanía del país frente a las “amenazas externas”:
“Nosotros queremos paz, y paz vamos a tener. Pero una paz con libertad, con soberanía, no impuesta por imperios ni por brujas que llaman a la guerra”, enfatizó ante cientos de simpatizantes reunidos en la capital.
Reacciones internacionales tras el Nobel
El pasado viernes, el Comité Noruego del Nobel anunció que María Corina Machado fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, en reconocimiento a su “lucha pacífica y persistente por la restauración de la democracia y los derechos humanos en Venezuela”.
La decisión provocó reacciones encontradas tanto dentro como fuera del país. Mientras sectores opositores celebraron el premio como un respaldo a la resistencia democrática venezolana, desde los gobiernos aliados de Caracas —incluido el colombiano, cuyo presidente Gustavo Petro también criticó el fallo— se calificó la distinción como “una provocación política”.





