¿Salto al vacío? Las dudas que deja la llegada de Daniel Quintero a la Supersalud

Por: John Alexander Rodríguez López - Comunicador Social, Periodista - jhonzio@gmail.com

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Esta semana, un sentimiento de inquietud recorrió a Antioquia, y no es para menos. El nombre de Daniel Quintero Calle vuelve a ser el centro de la conversación nacional, pero esta vez trasciende las fronteras locales: ha sido nombrado nuevo Superintendente Nacional de Salud.

Ante su polémico historial en Medellín, la pregunta entre los ciudadanos es inevitable y urgente: ¿qué le espera ahora al sistema de salud del país?

Su paso por la Alcaldía de Medellín (2020-2023) dejó más que debates políticos; dejó una profunda grieta de desconfianza.

Una de las heridas más sensibles fue la intervención en el programa de Primera Infancia, Buen Comienzo. Las denuncias apuntan a cambios en las reglas de contratación que desplazaron a operadores con experiencia para dar paso a nuevos actores sin trayectoria suficiente.

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El resultado, según múltiples voces, fue devastador: niños vulnerables recibiendo menos alimentos y en condiciones inferiores. Si ese fue el manejo de un programa social clave, ¿qué se puede anticipar ahora en la vigilancia del sistema de salud?

Las dudas no terminan ahí. También pesan señalamientos sobre el uso de fondos públicos —las llamadas cajas menores— para gastos que difícilmente pueden justificarse como institucionales: cortes de carne de alto costo, langostas, licores exclusivos y mercados personales. En un país donde cada peso en salud cuenta, estos antecedentes no son menores.

A esto se suma la cuestionada politización de entidades técnicas como Empresas Públicas de Medellín y Telemedellín. Decisiones que debían responder a criterios técnicos terminaron, según críticos, subordinadas a intereses políticos.

Telemedellín, en particular, fue señalado de convertirse en un canal de propaganda, castigando a medios independientes y favoreciendo a aliados. ¿Puede alguien con ese historial garantizar imparcialidad en un sector tan delicado como la salud?

El llamado “Caso Aguas Vivas” tampoco ayuda a disipar las dudas. Decretos urbanísticos firmados en 2023 habrían favorecido la valorización de terrenos privados sin una compensación clara para la ciudad. Más allá de lo legal, queda la inquietud ética: ¿a quién benefician realmente sus decisiones?

Las acusaciones de cobro de “diezmos” a funcionarios, el protagonismo de su círculo familiar en decisiones clave y su estilo confrontacional —incluyendo calificativos despectivos hacia críticos— dibujan un perfil que dista de la serenidad y transparencia que exige la supervisión del sistema de salud.

El balance administrativo tampoco es tranquilizador: más de 600 hallazgos por entes de control y decenas de exfuncionarios enfrentando procesos disciplinarios y judiciales. No es un dato menor, es un síntoma.

La llegada de Daniel Quintero Calle a la Superintendencia de Salud no es un simple cambio de cargo. Es un salto hacia un escenario donde las decisiones impactan directamente la vida y el bienestar de millones de colombianos. Y por eso, más que nunca, la ciudadanía debe estar alerta.

Porque la memoria también es una forma de control.

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