En el corazón del Pacífico colombiano, Tumaco, Nariño, es hogar de una de las tradiciones más ricas y significativas de la región: la recolección de piangua en los manglares.
Esta actividad no solo es un medio de sustento para las comunidades costeras, sino también una expresión viva de su herencia cultural y su relación con el entorno natural.
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Gracias a la alianza entre Fontur, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y la Gobernación de Nariño, estas iniciativas no solo visibilizan las costumbres del Pacífico colombiano, sino que también consolidan la Ruta del Manglar y la Piangua como un pilar fundamental para la preservación del patrimonio cultural y natural.
La Ruta del Manglar y la Piangua invita a los visitantes a sumergirse en esta experiencia única. El recorrido comienza en el banco de las pianguas, donde las manos expertas de las piangueras enseñan a recolectar y extraer este molusco, una práctica transmitida de generación en generación. Durante la actividad, los visitantes aprenden los conceptos técnicos y artesanales que envuelven esta tradición, al tiempo que apoyan a las familias locales que dependen de esta labor ancestral.

Mujeres Raíces del Manglar
El motor de esta práctica son las mujeres piangueras, muchas de ellas madres cabeza de familia, que han encontrado en la piangua una fuente de ingresos y una forma de preservar sus tradiciones.
El Manglar: Guardián de la Vida
Los manglares de Tumaco son mucho más que un ecosistema; son una barrera natural que protege la costa de fenómenos como los huracanes, gracias a las resistentes raíces del mangle. En su interior, en un suelo denso y fangoso, se esconden las pianguas. Encontrarlas es una tarea que requiere habilidad, paciencia y conexión con el entorno. Para las comunidades locales, esta labor simboliza el equilibrio entre el trabajo colectivo y la conservación del medio ambiente.
Gastronomía y Reforestación
El recorrido culmina con una degustación de la gastronomía local, en la que la piangua es protagonista. Platos como el ceviche de piangua deleitan el paladar de los visitantes y refuerzan la importancia de esta práctica en la cocina ancestral del Pacífico colombiano.

Además, los turistas tienen la oportunidad de devolver algo al manglar al participar en una jornada de reforestación, sembrando nuevos mángales que garantizarán la continuidad de este ecosistema vital.
Preservando la Tradición
En Tumaco, “pianguar” es mucho más que una actividad económica; es un vínculo que une a las generaciones y una forma de resistencia cultural frente a los desafíos ambientales y sociales. La Ruta del Manglar y la Piangua se erige como un ejemplo de turismo comunitario y sostenible que respeta y valora las prácticas locales, ofreciendo a los visitantes una experiencia enriquecedora y transformadora.
La invitación está abierta para descubrir Tumaco, su gente, su cocina y su compromiso con la naturaleza.
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