En el corazón del Pacífico colombiano, Tumaco emerge como un ejemplo de resiliencia, biodiversidad y tradición.
Este municipio, situado al suroccidente del departamento de Nariño, no solo se destaca por su riqueza natural y cultural, sino también por ser el mayor productor de cacao de la región, un cultivo que transforma vidas, une comunidades y ahora se posiciona como una ruta turística única.
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Con el propósito de mostrar lo mejor de Tumaco Fontur, el Ministerio de Industria y Comercio y la Gobernación de Nariño invitaron a www.elmetro.co, a periodistas y creadores de contenido a un recorrido especial. Durante cuatro días, pudieron conocer de cerca el potencial turístico de esta región, que ha experimentado una notable transformación.
Un cacao con esencia de biodiversidad
El 93% del cacao producido en Nariño proviene de Tumaco, donde las fincas tradicionales utilizan sistemas agroforestales que potencian las características únicas del grano. Cultivado en medio de la selva, el cacao de Tumaco absorbe los aromas y sabores de la biodiversidad circundante, dando como resultado un licor de cacao fino y con un perfil aromático inigualable.
“Cada grano de cacao cuenta una historia, una conexión con la tierra y nuestras raíces”, señala Julio Sevillano Rodríguez, líder del proyecto Agromira y defensor de los valores de paz y armonía que el cacao representa para las comunidades locales. Para Sevillano, el cacao es más que un producto agrícola: es una herramienta para construir un futuro en legalidad y paz.
Una experiencia turística que conecta tradición y naturaleza
Además de ser un motor económico y social, el cacao se ha convertido en un atractivo turístico en Tumaco. La Ruta del Cacao invita a visitantes de todo el país a conocer de cerca el proceso de cultivo, fermentación y transformación del cacao en fincas tradicionales. Los turistas pueden recorrer las plantaciones, aprender sobre los sistemas agroforestales y degustar productos elaborados a partir de este grano, como chocolatinas y bombones artesanales.
Innovación y desarrollo en Asprocat
En la vereda Inguapí, a las afueras de Tumaco, se encuentra la Asociación de Productores de Cacao (Asprocat), un centro de referencia para la investigación y producción cacaotera en Nariño. Con un jardín clonal de tres hectáreas, este espacio desarrolla proyectos que buscan mejorar la resistencia de las plantas a enfermedades, aumentar la productividad y garantizar la sostenibilidad del cultivo. Este centro también se ha sumado a la Ruta del Cacao, recibiendo a visitantes que quieren aprender sobre la innovación y la ciencia detrás del cacao de Tumaco.

Mujeres liderando el cambio
El cacao también ha sido un motor de empoderamiento para las mujeres de Tumaco. Más de 100 mujeres del Consejo Comunitario Bajo Mira y Frontera trabajan en la transformación del cacao en productos como chocolatinas y bombones. Paralelamente, la Asociación de Mujeres Canasteando ha integrado la elaboración de canastos, utilizados para recoger el cacao, con actividades culturales como la recuperación de conocimientos ancestrales sobre plantas medicinales.
“Nos hemos convertido en un símbolo de resistencia y esperanza. Con el cacao mostramos que Tumaco es mucho más que el conflicto armado”, afirma María Mina. Con el apoyo de maquinaria moderna, estas mujeres no solo generan ingresos, sino que también fortalecen el tejido social y cultural de sus comunidades, atrayendo la atención de turistas interesados en el impacto social de sus proyectos.
Una región que apuesta por la paz
En Tumaco, el cacao no solo alimenta cuerpos, sino también sueños. Cada grano cosechado representa una alternativa al conflicto, un paso hacia la legalidad y un testimonio del esfuerzo colectivo de quienes trabajan la tierra.
Con iniciativas como las de Asprocat, las asociaciones de mujeres y la nueva Ruta del Cacao, Tumaco se consolida como un epicentro de producción de cacao de alta calidad y un destino turístico emergente que combina naturaleza, tradición y desarrollo.
En Nariño, y especialmente en Tumaco, el cacao no es solo un cultivo; es un símbolo de identidad, resistencia y esperanza, un legado que nutre tanto los hogares como el alma de Colombia.
Fundación Soy Víctima ilumina Urabá con una jornada de esperanza y alegría https://t.co/J8QiUNfOjz
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