Una alerta publicada esta semana en X (antes Twitter) por un médico sobre el aumento de casos de isquemia en jóvenes consumidores de tusi encendió las alarmas entre especialistas de Medellín.
Según explicó, varios pacientes han llegado a urgencias con falta de irrigación sanguínea en piernas y pies, una condición que puede terminar en amputación.
Están mezclando el 2C (tusi) con algo que está causando isquemia en miembros inferiores. Algunos pacientes han sido amputados en Medellín.
— Adax (@Adaximandro) May 20, 2026
El médico urgenciólogo Julián Camilo Vargas Roa le confirmó a El Colombiano que desde mediados de abril han atendido cuatro casos de isquemia aguda en extremidades en pacientes entre 28 y 35 años, sin antecedentes médicos similares, pero con un punto en común: el consumo reciente de tusi.
La isquemia ocurre cuando los tejidos dejan de recibir suficiente sangre y oxígeno.
Especialistas advierten que en estos casos el daño podría estar relacionado con sustancias presentes en el tusi, como ketamina, MDMA y otros compuestos adulterados que producen vasoespasmos severos o bloquean la microcirculación, especialmente en dedos y pies.
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Entre los síntomas de alerta están el dolor intenso y repentino, cambios de coloración en la piel, sensación de frío extremo, hormigueo y pérdida de movilidad.
Los médicos insisten en que estos signos constituyen una emergencia médica inmediata.
Desde la Universidad CES explican que el verdadero 2C-B es una sustancia psicodélica de difícil acceso, por lo que gran parte del llamado “tusi” que circula actualmente corresponde a mezclas químicas impredecibles teñidas de rosado para imitarlo.
“Lo que estamos viendo no es una sustancia con una fórmula definida, sino combinaciones que pueden incluir antidepresivos, medicamentos psiquiátricos, cafeína, MDMA, opioides y ketamina”, advirtió Marie Claire Berrouet Mejía, toxicóloga clínica y docente de la Universidad CES.
La especialista también alertó sobre el uso de ketamina veterinaria en estas mezclas ilegales, lo que aumenta el riesgo de efectos adversos graves como depresión respiratoria, alteraciones psiquiátricas, daño renal y hepático, hipertermia y necrosis de tejidos.
Expertos señalan que la falta de control sobre la composición del tusi convierte cada consumo en un riesgo impredecible y en un problema emergente de salud pública.




