Isla Fuerte y La Playita: una experiencia real de descanso, naturaleza y turismo consciente en el Caribe colombiano

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Somos un grupo de amigos, además colegas periodistas —Anaí, Daniela, Denis, John y Eliana— que, tras cinco meses organizando unas vacaciones de playa, llegamos desde Moñitos, Córdoba, hasta Isla Fuerte para vivir un pasadía en el hotel La Playita.

El recorrido en lancha desde Paso Nuevo, la llegada a un entorno natural protegido y la propuesta de turismo responsable del lugar marcaron una experiencia que combina descanso, aventura y contacto directo con el Caribe.

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Habíamos escuchado que las playas de Moñitos ofrecían tranquilidad, belleza natural y descanso lejos del turismo masivo. Con esa idea iniciamos el viaje, sin imaginar que las expectativas serían superadas por la realidad. Durante la estadía decidimos visitar un destino cercano: Isla Fuerte.

El trayecto comenzó en el hotel donde nos alojábamos en Moñitos. Tras unos 20 minutos por carretera llegamos al embarcadero de Paso Nuevo, desde donde partimos en lancha hacia la isla. El recorrido suele durar cerca de 25 minutos cuando el mar está calmado, aunque ese día estaba algo movido —“picado”, como dicen los lugareños—, por lo que el capitán redujo la velocidad y tardamos alrededor de 35 minutos en llegar.

La llegada a La Playita fue el primer indicio de que el viaje valía la pena. Nos recibieron con sonrisas, palabras amables, una toalla húmeda con esencia de hierbas y un ambiente que transmitía calma inmediata. El lugar propone una experiencia centrada en la cercanía con la naturaleza, la sencillez y el descanso real frente al mar.

La arquitectura abierta, construida con madera, palma y vegetación integrada, permite que la brisa circule libremente y mantiene una sensación constante de frescura. No es solo un sitio para pasar el día: es un espacio donde convergen gastronomía local, descanso, silencio y una relación directa con el entorno costero.

Foto: Ana Isabel Rivera Posada

Uno de los aspectos que más valoramos fue su enfoque hacia el turismo consciente. Existen zonas de sombra natural, áreas para compartir en grupo y rincones silenciosos para quienes buscan desconexión. La experiencia invita a sentir el lugar más que a fotografiarlo, una tendencia cada vez más visible en el turismo regional.

La gastronomía acompaña esa filosofía. Probamos pescados frescos del día, preparaciones ligeras y bebidas refrescantes que resaltan los sabores del Caribe sin artificios. Comer frente al mar, sin prisa, se convierte en parte esencial del descanso.

Foto: http://www.elmetro.co

Más allá del hotel, Isla Fuerte sorprende por su riqueza natural. En un territorio de apenas 3 km² habitan más de 80 especies de aves, arrecifes coralinos y una amplia diversidad marina con rayas, tiburones nodriza y tortugas, incluida la tortuga carey, especie en peligro de extinción. Manglares y árboles centenarios completan un paisaje que se mantiene vivo y protegido.

Para quienes buscan actividad, las aguas tranquilas permiten practicar wakeboard, subwing, kayak y snorkeling, además de caminatas ecológicas y paseos en velero. También funciona Nautilus Isla Fuerte, el único centro de buceo con certificación PADI en la isla, desde donde es posible explorar arrecifes con instructores especializados.

La experiencia se amplía con un restaurante abierto al público que ofrece más de 70 platos, un bar frente al mar con música y eventos, spa, paquetes románticos y actividades gratuitas como clases de champeta con niños de la escuela Strong Island, cine al aire libre, vóley playa, bingo y talleres de cocina, coctelería y artesanías.

Foto: Ana Isabel Rivera Posada

Detrás de todo esto hay un modelo de turismo con impacto positivo. Durante la visita conocimos iniciativas sociales y ambientales como programas de inglés para jóvenes locales, reciclaje de plástico y vidrio para materiales de construcción, fabricación de gafas con botellas reutilizadas, siembra de corales con participación de viajeros y acciones de protección de tortugas marinas junto a la Fundación Tortugas del Mar, además del apoyo permanente a la escuela artística Strong Island.

Llegar a Isla Fuerte es sencillo. La ruta más práctica es volar a Montería, trasladarse por carretera hasta Paso Nuevo y tomar una lancha directa. También existe una opción más económica vía Lorica. Desde Medellín, el viaje terrestre puede tardar entre 6 y 12 horas según el medio de transporte.

Al final del día entendimos que el verdadero valor del destino no está solo en el paisaje, sino en la forma en que se vive el tiempo: caminar descalzos, escuchar el mar sin interrupciones y compartir sin prisa.

Isla Fuerte se confirma como un refugio del Caribe colombiano para quienes buscan naturaleza, descanso y experiencias auténticas. Y La Playita, más que un hotel, se siente como el lugar donde esa experiencia cobra sentido.

Foto: Ana Isabel Rivera Posada

👉 Reservas y más información:

https://laplayitaislafuerte.com/

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Eliana Lopera
Eliana Lopera
Soy una apasionada por lo audiovisual, periodista digital , me gusta contar historias cautivadoras las cuales comparto a través de la magia visual y las palabras digitales. Entre mis pasiones se encuentran los gatos, y mis adorables compañeros peludos, Romeo y Coco. Su ternura y travesuras aportan una dosis diaria de alegría a mi vida.
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