Colombia volvió a ocupar el último lugar en el Índice de Competitividad Fiscal Internacional (Icfi) de 2024, elaborado por la organización Tax Foundation.
El país se ubicó en la posición 38 entre los 38 miembros de la Ocde, repitiendo el mismo resultado de 2023 y confirmando que su sistema tributario es considerado el menos competitivo dentro del bloque de economías avanzadas.
El ranking, que no mide cuánto recauda cada nación sino cómo están diseñados sus códigos tributarios frente a las mejores prácticas internacionales, se basa en 42 variables agrupadas en cinco pilares: impuesto de renta corporativa, impuestos a las personas, impuestos al consumo, impuestos a la propiedad y reglas transfronterizas.
De acuerdo con el informe, la baja calificación de Colombia responde a tres factores principales: la tasa de renta corporativa más alta de la Ocde (35%, con recargos adicionales para algunos sectores), la existencia de un impuesto al patrimonio de carácter permanente y el gravamen a los movimientos financieros, conocido como el 4×1000.
🌎2024 International Tax Competitiveness Index
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— Tax Foundation (@TaxFoundation) September 5, 2025
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Estos elementos, según Tax Foundation, encarecen el capital, desincentivan el ahorro y generan fricciones en el sistema de pagos, reduciendo la competitividad.
En el frente de impuestos a la propiedad, la reinstalación del impuesto al patrimonio desde la reforma de 2022 fue señalada como un lastre para la neutralidad fiscal, al gravar la riqueza acumulada incluso sin generar flujo de caja. En cuanto al IVA, aunque su tarifa del 19% es cercana al promedio de la Ocde, la combinación con el 4×1000 incrementa la complejidad y la carga sobre las transacciones.
Mientras Estonia, Letonia y Nueva Zelanda lideran el índice con sistemas más simples, neutrales y orientados al crecimiento, Colombia se rezaga incluso frente a sus pares regionales: México ocupa el puesto 23 y Chile el 29, ambos con mejoras respecto al año anterior.
El rezago de Colombia no es un hecho aislado, sino una tendencia persistente. En 2023, el país también ocupó el último lugar, lo que, según el informe, evidencia problemas estructurales de diseño que no se resuelven con ajustes menores de tarifas o beneficios sectoriales.




