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Inclusión femenina, ¿no sabemos o…no queremos?

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Por: Leonardo Muñoz Quintero – HR PROFESSIONAL/Formador LinkedIn/Conferencistas/Bloguero/Escritor/Podcaster/B2B/Marca Empleadora y Comunicaciones/Cambio de Cultura/ Redactor y creador de contenido RH.

El tema de inclusión laboral siempre ha sido para mí un pilar de mi gestión de RH en cualquier empresa en donde estuve, simplemente porque tuve que luchar contra muchos prejuicios durante mi juventud, así que entiendo muy bien el sentimiento de las personas que son excluidas laboralmente.

Hoy día existen incluso campañas promoviendo la inclusión laboral, campañas que yo mismo aplaudo, aunque para mi gusto muy segmentadas, siguen siendo positivas. Lamentablemente en un mundo donde el sistema económico es el maneja la toma de las mayorías de las decisiones, promover algunas buenas causas algunas veces es tirar el dinero, las acciones pueden, aunque sean positivas, solo son tomadas en cuenta según de donde vengan.

Liderando el proceso de RH de una empresa cuyo negocio principal se centraba en el transporte de valores en camiones y autos blindados, el principal recurso era precisamente los escoltas (guardas) tripulantes de estos vehículos. Estos por razones obvias requerían de un minucioso proceso de reclutamiento que incluía un componente muy importante de seguridad, lo que dificultaba en gran medida su contratación y sobre todo el perfil de escolta conductor pues no únicamente debía tener experiencia como escolta sino también como conductor de equipo o vehículos pesados. Por lo que junto con mi equipo de reclutamiento desarrollamos una estrategia que incluía buscar conductores de equipo pesado con experiencia en seguridad y no agentes de seguridad con experiencia como conductores.

El resultado, más candidatos, entre estos, algunas damas. Por lo que diseñamos un proyecto de inclusión para mujeres en ese cargo. Lo primero era y sobre todo por temas de seguridad, no ajustar el cargo a las candidatas, las candidatas debían pasar completamente el filtro de reclutamiento antes de ser contratadas.

Presente el proyecto de inclusión de mujeres como escoltas-conductoras a la Gerencia General, converse con la gerencia de operaciones y con la gerencia de seguridad, además de hablar con el sindicato, debimos haber sustentado muy bien el proyecto pues todos estaban muy de acuerdo y animados en ser, al menos hasta ese momento, la primera empresa de transporte de valores en la región con un proyecto de este nivel de inclusión.

Decidimos iniciar con una chica como pionera para ir evaluando el proyecto antes de abrirlo completamente a más candidatas, MARIA (el nombre fue cambiado) fue la elegida. Madre soltera, había sido supervisora en una agencia de seguridad asignada a un centro comercial y además estaba laborando como conductora de buses de transporte público (80 pasajeros).

MARIA realizo todo el proceso de reclutamiento sin excepción, de hecho, durante la prueba de tiro con arma de fuego, su puntaje fue el de mejor registro hasta ese momento en la compañía. La prueba de manejo también salió muy bien, demás esta decir que conducir un vehículo de transporte público con 80 personas, cuyas dimensiones son mayores a las de un camión blindado, es más complicado incluso a pesar de la visión limitada de este último.

MARIA en efecto fue la primera mujer escolta/conductora de camiones blindados en la región (si alguien tiene registro de otro proyecto similar por favor me comenta). Esta chica no solo respondía eficientemente a su rol asignado en calle, en los temas administrativos también comenzó a sobresalir, realizaba informes sobre los procesos de entregas a clientes y sobre el monitoreo que dejaba en evidencias algunas carencias en nuestros procesos operativos internos que debíamos corregir.

Lo que para mí se convirtió en un gran proyecto, para operaciones y seguridad se convirtió en una amenaza pues dejaba en evidencia, muchas carencias y debilidades del área operativa además de riesgos en el área de seguridad. El resultado, con el tiempo MARIA fue asignada a los camiones más viejos y que presentaban daños contantemente, lo que dificultaba su maniobrabilidad. Esto no fue un obstáculo para ella que más bien hacia los reportes de daños con precisión y en tiempo. Lo que si llego a ser un problema fue cuando el área de operaciones y el de seguridad implementaron que todos los días antes de salir a ruta, todos los escoltas/conductores debían hacer 30 minutos de ejercicios físicos antes de subir a los vehículos, esto incluía sentadillas y lagartijas o planchas.

Yo mismo critique muchas veces el estado físico de nuestros escoltas, pero no por la apariencia física, más bien por el aumento en situaciones medicas producto de la mala alimentación que llegaban a mi área, jamás atendieron mis sugerencias en el pasado. Aun así, si el sindicato o algún trabajador no se quejaba, yo no tenía nada que hacer en esa decisión.

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En efecto, la única persona que se quejó luego de 15 días fue MARIA, «el ejercicio con el uniforme puesto hace que el cinturón me lastime la herida de la cesárea, no puedo seguir trabajado pues me lastima mucho”. Fue todo lo que necesité para conversar con la Gerente General (si mujer), la única respuesta que recibí fue que «operaciones y seguridad son los expertos del área y saben lo que hacen, nuestro trabajo es apoyarlos».

MARIA renuncio y el proyecto murió con su salida. También los ejercicios de 30 minutos dejaron de ser implementados a los días de la salida de MARIA.

MARIA no entro al cargo por ser mujer, ella gano su puesto por la experiencia y conocimiento que tenía, sin embargo, si salió de la empresa por su condición de mujer, esa condición de la que otros, incluso otra mujer se aprovechó.

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