La reciente visita del presidente colombiano Gustavo Petro a China, que pretendía estrechar lazos comerciales y políticos con el gigante asiático a través de la adhesión a la controvertida Iniciativa de la Franja y la Ruta —conocida popularmente como la “Ruta de la Seda”— ha generado más preguntas que avances.
A pesar de las expectativas generadas por el viaje, voces críticas, como la del periodista investigativo Roberto Mazzini, denuncian que el resultado fue un fracaso diplomático sin precedentes.
Desde su cuenta en la red social X (antes Twitter), Mazzini reveló detalles inquietantes sobre el desarrollo del viaje presidencial.
“He recopilado lo que saben varios periodistas amigos que cubren la región Asia-Pacífico, y lo que encontraron sobre el viaje de Petro a China esta semana es simplemente escandaloso”, escribió el periodista, dando inicio a un hilo que rápidamente captó la atención nacional e internacional.
Según Mazzini, el gobierno chino advirtió con antelación que no se firmarían acuerdos formales con Colombia, debido a lo que calificaron como una falta de seriedad institucional.
“La total desarticulación del gobierno colombiano, la ausencia de una agenda seria y, sobre todo, la falta de profesionalismo, fueron determinantes”, aseguró el comunicador.
Uno de los episodios más tensos del viaje, según el relato, involucró a la canciller Laura Sarabia.
Tras transmitirle al presidente las condiciones planteadas por Pekín, Petro habría reaccionado con furia, responsabilizándola del aparente fracaso diplomático.
El mandatario la habría excluido del avión presidencial y del resto de la agenda oficial.
Sarabia terminó viajando de forma independiente, desplazándose incluso en tren bala desde Pekín a Shanghái como una ciudadana común, lejos del núcleo diplomático.
“El problema no es Sarabia, que tiene poca experiencia, sino Petro, que sigue creyendo que puede evangelizar en lugar de negociar”, afirmó Mazzini.
En el plano internacional, la reacción de China fue clara. “China dejó atrás la ideología hace décadas. No es Cuba. Es un gigante pragmático que solo negocia con Estados, no con gobiernos de turno ni con discursos improvisados”, escribió el periodista.
El único resultado tangible del viaje fue la firma de un memorando de entendimiento para la adhesión a la Ruta de la Seda. Sin valor jurídico, sin compromisos vinculantes y sin aprobación legislativa, el documento ha sido calificado como meramente simbólico.
En un intento por matizar el fiasco, el presidente colombiano habría ordenado cambiar el nombre del documento a “Plan de cooperación”, lo que, según fuentes cercanas al proceso, habría provocado mayor molestia en el gobierno de Xi Jinping.
Mientras países como Brasil lograron acuerdos concretos gracias a una estrategia técnica y bien estructurada, Colombia regresó con las manos vacías y una sensación de oportunidad perdida.
En palabras de Mazzini, “hablar de trenes interoceánicos y proyectos intergalácticos frente a una potencia que exige precisión y seriedad no solo es inútil, es ofensivo”.
La Casa de Nariño no ha emitido una respuesta oficial a las revelaciones de Mazzini.
Sin embargo, el episodio ha encendido alarmas sobre la política exterior del actual gobierno y su capacidad para manejar relaciones con potencias globales en un escenario cada vez más competitivo y exigente.
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He recopilado lo que saben varios periodistas amigos que cubren la región Asia-Pacífico, y lo que encontraron sobre el viaje de Petro a China esta semana es simplemente escandaloso.
Les traigo el resumen de un desastre diplomático:@petrogustavo fue advertido por el propio… pic.twitter.com/fSVniKFcZs
— Roberto Mazzini (@BetoLuso) May 16, 2025




