Desde inicios del confinamiento se reconoció el distanciamiento social, lavarse las manos costantemente, y el uso del tapabocas como las medidas más efectivas para contener el virus de Covid-19. Ahora la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la utilización de gafas para proteger los ojos de una posible infección por coronavirus. Esta zona está considerada como una de las puertas de entrada de la enfermedad, de ahí la importancia para resguardarlos.
A esta conclusión se ha llegado tras una investigación encargada por la OMS a varios investigadores de la Universidad McMaster (Canadá) y que ha sido publicada en la revista científica The Lancet. En este estudio, se ha determinado que la medida más efectiva es el distanciamiento de al menos dos metros, además del uso de mascarillas.
La novedad radica a que se había encontrado ARN de coronavirus en los ojos de algunos pacientes infectados.
Para quienes usan lentes de contacto, Luis Fernández-Vega, doctor de la unidad de córnea y cristalino del prestigioso Instituto Oftalmológico Fernández-Vega recomienda que es mejor «usar gafas al menos durante estos meses». ¿Por qué?: «Lo que nos da miedo de las lentillas es que, con la manipulación, una persona pueda contagiarse. El virus se puede transmitir en contacto mano-ojo». Si no queda más remedio que tirar de ellas, lo que recomienda es «una higiene de manos extrema y usar lentillas desechables, diarias».
Esa posible vía de entrada que cita el doctor, de manos a ojos y de ahí al resto del cuerpo, ha sido muy comentada en estos meses de pandemia. Pero no se ha entrado en el detalle de cómo el patógeno penetra a través del ojo y que efectos puede causar en el sistema ocular.
La conclusión a la que se ha llegado es que el distanciamiento físico es posiblemente la medida más efectiva. En nueve de estos análisis, con casi 8.000 participantes, se observó que mantener una distancia de más de 1 metro se asociaba con un riesgo mucho menor de contagiarse. Además, por cada metro adicional hasta alcanzar los tres, el riesgo de contagio era capaz de reducirse hasta la mitad.
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Para comprobar la efectividad de los tapabocas, se analizaron otros 24 estudios en los que participaron 50.000 personas. Aquellos que usaban estos elementos de protección, además de estar más seguros, se contagiaban en menor medida.
Lo que no se ha valorado es el efecto de la duración del contacto con alguien infectado, aunque en todos los casos incluidos se analizaron exposiciones de menos de una hora.




