La Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó una alerta sanitaria ante el resurgimiento de la fiebre amarilla como una seria amenaza para la salud pública en América Latina.
Según el organismo, esta enfermedad viral transmitida por mosquitos ha registrado un aumento preocupante de casos humanos desde los últimos meses de 2024, y en lo que va de 2025 ha comenzado a expandirse más allá de su tradicional epicentro en la región amazónica.
La fiebre amarilla es considerada endémica en 13 países y territorios de la región: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana Francesa, Guyana, Panamá, Paraguay, Perú, Surinam, Trinidad y Tobago, y Venezuela.
La OPS advierte que el patrón epidemiológico está cambiando y que zonas que antes no eran consideradas de alto riesgo ahora reportan casos confirmados.
Síntomas y evolución de la enfermedad
El virus tiene un período de incubación de entre 3 a 6 días, durante el cual puede no presentar síntomas.
Sin embargo, en los casos sintomáticos, los signos más comunes incluyen fiebre, dolor muscular (especialmente en la espalda), dolor de cabeza, pérdida de apetito, náuseas y vómitos.
Aunque la mayoría de los pacientes se recuperan en pocos días, alrededor del 15% entra en una segunda fase más grave, conocida como fase tóxica, dentro de las 24 horas posteriores a la mejoría inicial.
Durante la segunda fase, la fiebre regresa con mayor intensidad y puede afectar órganos vitales como el hígado y los riñones.
La ictericia (coloración amarilla de la piel y los ojos), orina oscura, dolor abdominal severo, vómitos y sangrados por boca, nariz, ojos o estómago son síntomas frecuentes en esta fase.
La mitad de quienes ingresan en esta etapa fallecen entre los 7 y 10 días siguientes.
Diagnóstico complejo
La confirmación de fiebre amarilla requiere pruebas de laboratorio, lo que dificulta su diagnóstico temprano.
Sus síntomas iniciales pueden confundirse con otras enfermedades tropicales como dengue, malaria, leptospirosis o Zika, lo que complica aún más el control del brote.
Transmisión y tipos de fiebre amarilla
El virus se transmite a través de la picadura de mosquitos infectados y puede propagarse en tres contextos epidemiológicos diferentes:
1. Fiebre amarilla selvática: Se da en zonas de selva, donde mosquitos silvestres como Haemagogus y Sabethes transmiten el virus entre monos. Las personas que trabajan o viajan en estos entornos pueden infectarse al ser picadas.
2. Fiebre amarilla intermedia: Implica la transmisión por mosquitos semi-domésticos que infectan tanto a monos como a humanos en áreas rurales o periurbanas.
3. Fiebre amarilla urbana: Ocurre en ciudades densamente pobladas donde mosquitos del tipo Aedes aegypti, los mismos transmisores del dengue, zika y chikungunya, propagan la enfermedad entre humanos.
La falta de inmunidad generalizada puede provocar epidemias de gran escala.
Prevención: la vacunación como principal defensa
La OPS subraya que la vacunación es la medida más eficaz para prevenir la fiebre amarilla.
La vacuna, disponible desde hace décadas, es segura, accesible y altamente efectiva. Brinda inmunidad en un 80 a 100% de los casos dentro de los 10 días posteriores a su aplicación, y en más del 99% de los vacunados dentro de los 30 días.
El organismo exhorta a los países a reforzar sus campañas de vacunación, especialmente en las zonas de riesgo, y a las personas a consultar con los servicios de salud si tienen planes de viajar a áreas endémicas.
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Antioquia no presenta, hasta ahora, ningún caso de fiebre amarilla: Andrés Julián Rendón https://t.co/aO1kda3QOn @SaludAntioquia @INSColombia
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