El gobierno de Estados Unidos ha emitido una advertencia contundente al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela: si no acepta un flujo constante de vuelos de deportación de ciudadanos venezolanos desde territorio estadounidense, se enfrentará a nuevas y drásticas sanciones.
La administración del presidente Donald Trump ha dejado claro que este no es un tema negociable y que no habrá recompensas por cumplir con una obligación internacional.
A través de la red social X, el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, afirmó: «Venezuela está obligada a aceptar a sus ciudadanos repatriados desde Estados Unidos. Este no es un tema de debate ni negociación. Tampoco merece recompensa alguna».
Rubio, quien ha sido un actor clave en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina, advirtió que cualquier demora o excusa por parte del gobierno venezolano resultará en sanciones crecientes y severas.
Esta advertencia se enmarca en una operación más amplia lanzada por la administración Trump para expulsar a migrantes en situación irregular, a quienes acusa de haber ingresado al país sin visa y, en algunos casos, de estar vinculados a actividades delictivas.
Estados Unidos ha insistido en que los países de origen de estos migrantes deben colaborar en su repatriación, y ha señalado que Venezuela no ha cumplido con el ritmo de vuelos acordado previamente.
Como medida de presión, Estados Unidos ya ha tomado represalias económicas contra Venezuela.
Recientemente, revocó la licencia que permitía a la petrolera estadounidense Chevron operar en el país sudamericano, una decisión que ha impactado significativamente la ya debilitada economía venezolana.
Enfoque en grupos criminales
La prioridad de Estados Unidos en su política de deportaciones no se limita a los migrantes regulares.
Las autoridades estadounidenses han identificado a miembros de cárteles de droga mexicanos, la banda venezolana Tren de Aragua y la pandilla M-13 como objetivos clave.
Estas organizaciones han sido declaradas «terroristas» a nivel global debido a su participación en actividades delictivas transnacionales, incluyendo tráfico de drogas, lavado de dinero y violencia extrema.
Diplomacia bajo presión
Tras su regreso a la Casa Blanca el pasado 20 de enero, el presidente Trump envió a su enviado especial, Richard Grenell, a Caracas para abordar el tema de las deportaciones.
Paralelamente, Marco Rubio ha visitado varios países latinoamericanos para instar a sus gobiernos a aceptar la repatriación de sus nacionales.
Aunque el 13 de marzo se anunció que Venezuela había aceptado reanudar los vuelos de deportación, al día siguiente el gobierno venezolano alegó problemas meteorológicos para no concretar los vuelos.
Esta situación ha generado escepticismo en Washington, donde se sospecha que las demoras podrían ser una táctica dilatoria.
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— http://www.elmetro.co (@ElmetroCo) March 19, 2025





