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En tierras de Séneca

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A las 11 en punto de la mañana de aquel jueves de agosto, el patio de mi habitación en Granada me anunció los de Córdoba. Un pequeño azulejo en la pared me recordó de dónde vengo y para dónde voy. Debía cumplir la cita con la Catedral. Poco después de las 12.30 estaba en la fila de acceso y, al darme vuelta para ver la Plaza de las Pasiegas, una musa se me reveló desnuda en el balcón. ¡Ave María Purísima!

La Catedral Metropolitana Basílica de Granada es el templo sede de la Archidiócesis de la ciudad. Es una de las obras cumbre del Renacimiento español y está dedicada al misterio de la Encarnación del Señor. Como muchas otras catedrales de Andalucía, fue construida sobre la parte superior de la mezquita principal de la ciudad. Según su página web, “la antigua historia de la diócesis impulsó al Cabildo, al Ayuntamiento y a la Corona a erigir un templo que fuera, al mismo tiempo, monumento dedicado al triunfo de la fe en Granada y mausoleo de la familia imperial. Las tres funciones —histórica, funeraria, litúrgica— proporcionan la razón de ser de la inigualable capilla mayor centro convergente, centrípeto, de todo el conjunto catedralicio. A partir de la Catedral de Granada —ciudad contrarreformista— se difunde la piedad eucarística tanto en obras de arte (templos, tabernáculos, custodias, cálices…) como en la religiosidad popular que tiene en la festividad del Corpus Christi su gran momento culminante”.

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El momento culminante de mi primer viaje a Granada fue el almuerzo con la Musa al pie de la Catedral, donde suele comer su amigo el Arzobispo. A la hora del postre alcanzamos a hablar del reencuentro, en lo posible con la bendición de Monseñor. Recuerdo la caminata agarrados de la mano y dándonos besos con alegría. Pasamos por la Plaza del Ayuntamiento y tomé la foto de un jinete montando a pelo, con una esfera dorada en su mano derecha.

La Inmaculada Concepción de María es un dogma de nuestra Iglesia Universal que sostiene que la Virgen estuvo libre del pecado original desde el primer momento de su concepción por los méritos de su hijo Jesucristo, recogiendo de esta manera el sentir de dos mil años de tradición cristiana. Se celebra el 8 de diciembre, para recordar su proclamación en 1854, tras siglos de ser preservado por la Monarquía Española. No debe confundirse este dogma con la doctrina del nacimiento de Jesús, que sostiene que Nuestro Señor fue concebido sin intervención de varón. Al desarrollar la doctrina de la Inmaculada Concepción, la Iglesia católica contempla la posición especial de María por ser madre de Cristo, y sostiene que Dios preservó a María de toda mancha desde el momento de su concepción, en atención a que iba a ser la Madre de Jesús, quien también es Dios. La doctrina reafirma con la expresión «llena de gracia» contenida en el saludo del arcángel San Gabriel y recogida en el Ave María. ¡Sin pecado concebida!

A las seis de la tarde iba rumbo a Córdoba, donde me esperaban sin prisa los siglos. A las 7 pasé por Alcaudete, pueblo de Jaén donde nació mi amiga Carmen Camacho, poeta. Luego olivares y pueblos pintados de blanco, olivares y pueblos pintados de blanco, olivares y pueblos pintados de blanco a ambos lados de la bella carretera. A las 8.30 desembarqué en la ciudad de Séneca. La luz del poniente le otorga una providencia magnífica a este lugar situado en una depresión a orillas del Guadalquivir y al pie de Sierra Morena. Alberga una población superior a los 300 mil habitantes, siendo la tercera ciudad más grande y poblada de Andalucía, después de Sevilla y Málaga. Su área metropolitana comprende ocho municipios. Fundada por los romanos durante el siglo II a. C., se convirtió en la capital de la Hispania Ulterior en tiempos de la República romana, además de la provincia Bética durante el Imperio romano.

Según Wikipedia, “su momento álgido trascurrió durante la dominación musulmana de la península ibérica, cuando se alzó como capital del Emirato de Córdoba, mientras que durante el Califato de Córdoba se convirtió en la ciudad más habitada, culta y opulenta de Europa, así como en un centro líder mundial de la educación. Durante la larga Edad Media europea, en Córdoba florecieron las letras y las ciencias, gestándose las bases del Renacimiento europeo. Abundaron las mezquitas, las bibliotecas, los baños y los zocos, además de contar con multitud de fuentes, iluminación pública y alcantarillado durante la época de mayor esplendor califal. Córdoba es actualmente la ciudad que más títulos Patrimonio de la Humanidad de la Unesco alberga del mundo: en 1984, su Mezquita-Catedral fue incluida en la reputada lista; en 1994 lo haría el casco histórico que la rodea. La Fiesta de los Patios Cordobeses fue designada Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad en diciembre del 2012 y en julio de 2018 la ciudad palatina de Medina Azahara, en las afueras del núcleo urbano, fue declarada Patrimonio de la Humanidad. Tiene uno de los cascos históricos más grandes de Europa, con 246,73 hectáreas y monumentos datados desde época romana”.

Caminé desde la terminal de autobuses un par de kilómetros acariciado por la refrescante brisa del verano. Pasé por avenidas, plazas, calles y callejas con nombres literarios. Calle Paraíso o Duque de Hornachuelos, Plaza de Santa Victoria, Callejas del Marqués del Villar. En una pequeña Plaza me detuve para rendir tributo a un enorme hombre, nacido aquí en el año 4 a. C. y muerto en Roma, en el 65 d. C. Séneca fue filósofo, político, orador y escritor conocido por sus obras de carácter moral. Fue así mismo cuestor, pretor, senador y cónsul durante los gobiernos de Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón, además de tutor y consejero del emperador Nerón. Como escritor, Séneca pasó a la historia como uno de los máximos representantes del estoicismo. Su obra constituye la principal fuente escrita de filosofía estoica que se ha conservado hasta la actualidad. Su influencia en generaciones posteriores ha sido inmensa: llega hasta hoy y tiene mucho porvenir.

A las 9.30 del atardecer llegué a la Calle Romero Barros, donde me habría de hospedar un par de inolvidables noches cordobesas.

John Alexander Rodríguez
John Alexander Rodríguezhttp://elmetroco.wordpress.com
Comunicador Social - Periodista de la ciudad de Medellín con más de 20 años de experiencia. Amante de la buena música, deeejay los fines de semana y emprendedor.
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