Valeria nunca se imaginó que “El palo de la felicidad”, una planta que le regalaron con motivo de su matrimonio, fuera el artífice para acabar con su unión marital.
Para Valeria* el año 2017 fue el más feliz de su vida porque se consolidaba su relación con Efraín* en el sacramento del matrimonio. Su primera vivienda fue en arriendo y en el barrio Castilla comenzaron ese idilio de amor que tanto habían soñado. En los primeros días Efraín insistió en que debían recoger un regalo que les tenía una amiga de él: “una planta en una matera… Yo no quería, pero recién casada no quería discutir por esos detalles”.
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Luego de un año de convivencia en esa casa en arriendo, Valeria sentía presencias extrañas en el corredor y a veces creía que la vigilaba un hombre cuando pasaba para el baño o para otros lugares de su vivienda.
En el año 2021 Valeria y Efraín se mudaron a la nueva casa que habían construido con muchos esfuerzos y que se convertiría en su nido de amor. No obstante, luego de algunas semanas comenzaron a sentir y a escuchar ruidos y manifestaciones extrañas como golpes en el techo, movimiento de utensilios de la cocina y el rastrillar de una escoba vieja en el piso de su habitación.
“El palo de la felicidad” era una mata que tampoco pelechaba ni crecía. La perrita Akita-Border Collie que tenían como compañía se mantenía enferma. Cada semana los ruidos en la casa se manifestaban con mayor continuidad desde las 11:23 p.m. hasta las 5:23 a.m., siempre en el minuto 23. “Supongo que esa señal horaria pueda tener relación con el Salmo 23, que a veces se invoca para protegerse de los maleficios”, comenta Valeria.
Después de un año de esas presencias extrañas, Efraín comenzó a perder el interés por la relación. Valeria sintió la frialdad y el desapego de su esposo. Comenzó a sospechar de una posible infidelidad debido al trato simple, los pocos detalles de afecto y la lejanía en el terreno de la intimidad.
Efraín por su parte estaba dedicado a su trabajo como docente de colegio y también universitario: dictando clases, calificando tareas y realizando actividades de su cotidianidad administrativa. Pero para Valeria vendría una situación caótica: le robaron a su animal de compañía, su situación económica fue casi de ruina y perdió su trabajo en una reconocida entidad financiera.
Aunque la relación sufría un revés complejo, Valeria nunca esperó que el 8 de marzo de 2023, Día de la Mujer, Efraín no la felicitara y que por el contrario esa noche le notificara que se iba de la casa a vivir solo. Fue una noticia dura, triste, desconsoladora y difícil de asimilar. Las sospechas de Valeria de una relación alterna por parte de Efraín se volvieron más intensas y comenzó a indagar, pero no tuvo éxito en esa búsqueda.
Con la partida de Efraín de su hogar vino una crisis intensa de manifestaciones terroríficas para Valeria en su casa: se intensificaron los ruidos, sentía taconeos en el techo y le desacomodaban las tejas; la sensación de presencias extrañas fue más intensa. Por esos días tuvo un sueño revelador: “me perseguía como un animal o demonio, y también veía a un sacerdote anciano, canoso, de ojos azules que me indicaba un exorcismo”, narra Valeria.
A partir de esas manifestaciones, Valeria comenzó a buscar ayuda religiosa y a su casa fueron tres sacerdotes para bendecir su hogar; uno de ellos alcanzó a realizar una especie de exorcismo. Luego una vidente la visitó y le indicó que debía botar “El palo de la felicidad”, puesto que detectó que una amiga de Efraín era quien les estaba haciendo un maleficio a través de ese artículo natural y decorativo… Y así fue: “de esa matera sacamos una tapa llena de tierra de cementerio y tres monedas de mil pesos que utilizan quienes hacen brujería para generar ruina en sus víctimas”, describe con terror Valeria.
La relación entre Valeria y Efraín cada día era más lejana. Valeria se consagró más al tema religioso y a buscar ayuda permanentemente; Efraín la contactaba ocasionalmente para pedirle agua bendita y la reposición de la manilla de San Benito que cada rato dañaba o perdía.
En medio de la búsqueda del mal que dañó su matrimonio, Valeria logró que le limpiaran su casa con agua bendita, sal exorcizada y vinagre blanco, y también empezó a utilizar en diferentes momentos hierbas como ruda, romero y otras más que frenaban por algunos días las presencias extrañas.
Recientemente, en los primeros meses del año 2024, luego de tantas pesadillas, malestares y situaciones indeseables para su bienestar y el de su nueva mascota, una tía le recomendó a Valeria visitar a un profesional que escuchó su situación. En aquella sesión le indicó que empuñara una piedra de ara y le contará lo que le estaba pasando desde su noviazgo hasta su separación.
Al terminar su relato, Valeria le entrega al hombre la piedra y él empieza a mencionarle nombres que ella no había revelado; uno de ellos fue el de la amiga de su esposo, la que les había obsequiado “El palo de la felicidad”. Aquel hombre reveló la identidad “de la bruja”, una docente de un colegio del barrio Castilla, de Medellín, y que vivía en el barrio Cabañitas, del municipio de Bello. La hechicera, a pesar de ser una mujer casada, deseaba obsesivamente a Efraín, pero al no poder tenerlo hizo lo posible mediante rituales extraños para que él y Valeria fueran infelices.
Aquel hombre enigmático visitó la casa de Valeria y le recomendó dañar y deshacerse de la cama de matrimonio, eje del ataque y donde se concentró el efecto del maleficio. En aquella cama se habían reflejado las siluetas poco perceptibles de un ángel con las alas abiertas y la cabeza de una serpiente a través de la huella que dejó la sal exorcizada. También le ordenó que se deshiciera una toalla viajera que compartía con Efraín, un tapete de la habitación y de su almohada, elementos que se convirtieron en canales para el hechizo.
Luego de un ritual con velones, huevos, canela, azúcar y mucha oración, la tranquilidad ha vuelto a la casa de Valeria. Desde mayo de 2024 no siente la energía negativa que la invadió durante tres años y anhela que el amor de Efraín renazca para compartir de nuevo el hogar que establecieron en 2018.
* Nombres ficticios por solicitud de la fuente




