La Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) publicó su informe anual correspondiente a 2024, revelando que Colombia continúa siendo, por vigésimo quinto año consecutivo, el principal país de origen de la cocaína que ingresa ilegalmente al país norteamericano.
Según los datos del Programa de Firma de Cocaína (CSP), aproximadamente el 84% de la cocaína incautada durante 2024 provenía de laboratorios colombianos.
Esta proporción confirma una tendencia sostenida en el tráfico de estupefacientes hacia EE.UU., en la que Colombia mantiene un rol predominante como país productor.
El informe también destaca un incremento en la pureza del clorhidrato de cocaína en el mercado mayorista, que pasó del 86% en 2023 al 88% en 2024, lo que representa un riesgo adicional para los consumidores debido al mayor potencial adictivo y letal del producto.
Los carteles mexicanos, por su parte, continúan desempeñando un papel central en la cadena de distribución, transportando grandes cantidades de cocaína desde Sudamérica a través de rutas marítimas, aéreas y terrestres.
Desde México, Centroamérica y el Caribe, la droga es ingresada clandestinamente a territorio estadounidense. Parte de esta sustancia es posteriormente convertida en crack para su distribución a nivel local.
En el frente de la salud pública, el informe de la DEA señala que, si bien las muertes por sobredosis de cocaína siguen siendo altas, hubo una ligera disminución en comparación con 2023.
Datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) indican que 22.678 personas fallecieron por sobredosis de cocaína en el periodo de 12 meses finalizado en octubre de 2024, lo que representa una reducción del 25%.
El consumo también mostró un leve retroceso. En 2023, cerca de cinco millones de personas reportaron haber consumido cocaína, frente a los 5,3 millones registrados en 2022.
Uno de los aspectos más alarmantes del informe es la mezcla creciente de cocaína con fentanilo, un opioide sintético extremadamente potente y letal. Según la DEA, esta combinación ha sido responsable de un aumento sostenido en las muertes por sobredosis durante los últimos ocho años.
Aunque en algunos casos la mezcla ocurre de forma no intencionada, el informe advierte que muchas organizaciones criminales adulteran deliberadamente la cocaína con fentanilo para potenciar sus efectos y maximizar las ganancias ilícitas.
En materia de operativos, las incautaciones alcanzaron las 63 toneladas métricas de cocaína en polvo durante 2024, un incremento del 18% respecto al año anterior.
La frontera entre México y California sigue siendo el principal punto de ingreso de la droga. Solo en la región suroeste se confiscaron más de 17 mil kilogramos, mientras que otras siete mil toneladas fueron interceptadas en las principales autopistas interestatales del país.
El informe anual de la DEA concluye que el tráfico y consumo de cocaína siguen siendo una amenaza persistente para la salud y seguridad en Estados Unidos, con Colombia como principal país de origen y con nuevas dinámicas criminales —como la adulteración con fentanilo— que elevan el riesgo sanitario y complican las estrategias de control.
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