Ante el gran aprendizaje que ya tenemos para seleccionar la comida que le damos a nuestro cuerpo, hago uso de esto que ya sabemos para hacer una comparación con los contenidos que consumimos. Sí, porque esos mensajes que elegimos para nuestra vida pueden tener el mismo efecto de la comida chatarra y enfermarnos emocionalmente.
Por ello, la invitación que te hago es para que revises muy bien a quiénes sigues en tus redes sociales, los conozcas y evalúes críticamente qué contenidos suelen publicar. Revisa muy bien si todo es en tono de queja, critica, denuncia o de chisme para hablar mal de otra persona o entidad sin poner la voz de todos. O si, por el contrario, esos a quienes sigues, hacen reflexiones, proponen análisis, hacen comentarios de los que se aprende y sobre todo, que sean respetuosos con el lenguaje y la dignidad del otro.
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Porque a quienes seguimos tienen el poder, en WhatsApp, Facebook, Instagram, TikTok y otras redes, de contagiarnos de sus emociones. Si esa persona está llena de rabia, odio, envidia y queja permanente eso nos entregará y es posible que tu mundo emocional se llene de sentimientos que no te pertenecen. O puede que sean mensajes de aprendizajes y que explique lo malo que sucede, para que actives la esperanza, la crítica constructiva y acciones que reparen los problemas que vivimos en el mundo.
Es importante identificar si todo lo que consumimos en medios de comunicación y redes sociales nos genera paz y ganas de vivir, o nos llevan al abismo. Por eso, hago la comparación con la comida chatarra que hacen tanto daño, tú decides si escoges contenidos saludables o los que te enferman.


