La Sala Plena del Consejo de Estado decretó la muerte política a Seuxis Paucias Hernández Solarte, «Jesús Santrich», por no asistir a al menos seis plenarias de la Cámara.
La posesión no se pudo dar porque para la época, ya que Santrich estaba detenido, pero luego tampoco asistió, aún cuando recobró su libertad. Por esa razón, el Consejo de Estado argumentó que tenía pleno conocimiento de que esta conducta era contraria a la constitución y transgredió el ordenamiento jurídico.
El alto tribunal manifestó que defraudó la confianza ciudadana: “pese a la ilicitud de la conducta, de manera libre y consciente dirigió su voluntad al incumplimiento de los deberes que su dignidad le imponían, con lo cual, no solo transgredió el ordenamiento jurídico, sino que defraudó la confianza ciudadana en el marco de la institucionalidad del Acuerdo de Paz”.
El alto tribunal dijo que la decisión de «Jesús Santrich» de abandonar el congreso fue unilateral e injustificada: “Sin importar las graves consecuencias que ese ausentismo le traería para el ejercicio de sus derechos políticos dentro del proceso de apertura democrática para la construcción y consolidación de la paz”.
Finalmente, después de evidenciarse las ausencias de «Santrich» por parte del Consejo de Estado, decidió quitarle la investidura.




