La cantante Antonia Jones lanzó su más reciente producción discográfica, ¿a dónde van los besos rotos?, una obra creada entre Miami y Medellín que recorre, a través de 12 canciones, las distintas etapas del duelo amoroso y propone una experiencia emocional concebida para escucharse de principio a fin.
El proyecto tomó forma durante un proceso creativo de tres meses que incluyó sesiones de composición, grabación y producción.
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La mayoría de los temas fueron escritos en Miami junto a Nico González, quien además asumió la producción, mientras que las voces se registraron tanto en estudios de esa ciudad como en La Luna, un espacio significativo para la artista en Medellín. El álbum reúne también composiciones de Laura Prias, César Pinzón y Juan David Muñoz Avilés.
La canción “besos rotos” fue el punto de partida narrativo del disco y detonó la construcción de una historia cohesionada en la que, por primera vez, Jones escribió exactamente 12 piezas que conforman la totalidad del repertorio. La secuencia musical inicia con “ley del hielo” y concluye con “ctrl + z”, tema central que simboliza el restablecimiento emocional y la transformación del dolor en aprendizaje.
A lo largo del álbum, la intérprete transita por siete fases del duelo —negación, confusión, ira, culpa, tristeza, aceptación y restablecimiento— mediante sonidos y atmósferas que dialogan entre sí y reflejan la inestabilidad emocional propia de una ruptura. Como antesala al lanzamiento, la artista presentó sencillos como “te quiero (lejos)”, “te lo llevaste todo”, “encontrarte otra vez” y “besos rotos”, que delinearon el universo sonoro y conceptual del proyecto.
El lanzamiento se complementa con un cortometraje grabado en Bogotá, específicamente en el Teatro El Dorado ECCI, dirigido por Los Burros y producido por Braco. La pieza audiovisual recorre de manera lineal las etapas del duelo en paralelo a la preparación previa a un gran espectáculo, desde el camerino hasta la llegada al escenario.
Según la artista, el disco representa un punto de inflexión personal y profesional al evidenciar que el amor trasciende la relación de pareja y se manifiesta también en los vínculos afectivos, la familia y el amor propio. En esa línea, “ctrl + z” plantea la posibilidad de mirar atrás no para borrar lo vivido, sino para comprenderlo, agradecerlo y continuar.
Fiel a su estilo confesional, Jones apuesta por la vulnerabilidad y la honestidad como motores creativos, transformando la experiencia de sanar en materia musical. De esta obra surge además “El Club de Corazones Rotos”, un espacio simbólico que busca reunir a quienes atraviesan procesos similares para reconstruirse desde el amor propio y la esperanza.
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