Por: Leonardo Muñoz Quintero – HR PROFESSIONAL/Formador LinkedIn/Conferencistas/Bloguero/Escritor/Podcaster/B2B/Marca Empleadora y Comunicaciones/Cambio de Cultura/ Redactor y creador de contenido RH.
Algunos de los millonarios emprendedores más conocidos del mundo empresarial no terminaron sus estudios universitarios, de hecho, para sus empresas y muchas otras en todo el mundo, el título universitario, hoy día, no es relevante al momento de reclutar personal.
Lo que estas empresas están buscando es personal que tengan las competencias necesarias para ocupar esos cargos, por encima incluso de cualquier grado universitario.
Entonces, los estudios universitarios ¿Dónde quedan?
En muchos países del continente los graduados universitarios no trabajan en aquello para lo que se prepararon. Trabajan en cualquier otro tipo de empleo que no requiere una formación tan extensa o en el mejor de los casos, solo requiere de alguna destreza física. Por otro lado, muchos de los egresados de las universidades que trabajan en sus profesiones devengan un salario poco competitivo y que no rentabiliza los miles de dólares que invirtieron en su educación.
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Ciertamente que el desarrollo de las sociedades se los debemos, en parte, al crecimiento de las universidades en todo el mundo, pero la realidad es que los últimos años, los costos de una carrera universitaria los hace de difícil acceso para la mayoría de los ciudadanos. Durante muchos años nos ha vendido la idea que tener una carrera universitaria nos garantiza el éxito, es un pensamiento tan arraigado en nuestras culturas que hasta nos endeudamos para poder conseguir un título universitario y es que, un título universitario nos valoriza no solo como profesionales sino también como individuos en esta sociedad materialista.
Irónicamente a pesar de la gran cantidad de graduados universitarios las empresas están teniendo muchas dificultades para conseguir talento o trabajadores calificados. Las razones son simples, las universidades no están graduando los profesionales que necesita el mercado laboral, los que gradúan no tienen la calidad que buscan las empresas y si lo logran, demoran mucho en hacerlo. Esto lo he podido validar por mi propia experiencia y la de muchos colegas que poco hablan sobre el tema pues ir en contra de su propio título universitario no les hace ninguna gracias.
Pedir apoyo gubernamental, alargar las carreras, incluir materias de relleno, promover estudios adicionales (posgrados, MBA, doctorados, etc.) y dar “facilidad de crédito” para ingresar a los estudios superiores, son algunos de los indicadores que muestran que el negocio de la educación es muy rentable. Conversando con la rectora de una universidad en Centroamérica hace algunos años, me decía que, “aunque promueven carreras que el mercado laboral demanda, generalmente cerraban estas carreras por falta de matrícula de estudiantes y aumentaban la capacidad de las carreras más tradicionales y demandadas como derecho, psicología, contabilidad, etc.” Nunca es una opción disminuir el costo educativo de las carreras menos demandadas por los estudiantes, aunque sean las más demandadas laboralmente. Situación que confirma que estas entidades educativas se mueven según la demanda estudiantil y no la laboral.
Entendiendo que esta situación no es en todas las universidades, la realidad es que el factor económico en los estudios universitarios es el que define la toma de cualquier decisión.
Desde el punto de vista de Recursos Humanos tradicional, el título universitario es un primer filtro que facilita el proceso de reclutamiento. Se supone que, con este título, la persona es más capaz o tiene más conocimiento que una sin él. Una de las razones que como consultor me afecta al buscar clientes, es mi forma de pensar diferente, pues muy pocas empresas ven las cosas como yo, para mí, si busco una persona para encargarse de la nómina de una empresa, es más apta una persona con experiencia en el proceso, con la capacidad de integrarse al equipo de trabajo y aprender a usar un software para hacer mejor su trabajo, que una persona con título universitario, con MBA incluso, pero sin experiencia pues su curva de aprendizaje será mucho más larga que en el primer caso.
Lamentablemente para esa persona, aunque tenga muy buena actitud, un curso de unos meses sobre el manejo de nómina le sería más útil que los años invertidos en su formación universitaria pues, además, el salario no va a compensar el costo de su inversión.
Aunque también en los salarios hay una inconsistencia, siempre he recomendado pagar por el cargo no por el individuo, es decir, el salario se debe pagar en función de la escala salarial definida según sus funciones, no por la titulación del individuo. Cuando defino las escalas salariales, incluso con metodología Hay, a los estudios universitarios solo les entrego valor adicional si la posición realmente así lo exige.
Esta también es la razón del porque encontramos tan malos salarios en el mercado, mientras que para una posición hay decenas de profesionales graduados aplicando a una misma vacante, para otras sin necesidad de título, es más difícil conseguir gente, pues muchos graduados tampoco desean tomar esos puestos y/o los reclutadores asumen que es así.
¿Qué podemos hacer?
Para agilizar este proceso de cambio y mejorar los indicadores de empleabilidad es importante que todos los implicados en el proceso realicen ajustes. Por un lado, las universidades, saben que mientras más tiempo pase un estudiante dando clases, más ingresos generan (pregrado, posgrado, maestría, doctorado, educación continua), pero deben entender que, aunque son un ente económico, también deben cumplir con un rol social.
Su enfoque debe estar en acortar las carreras y procurar costos más accesibles. Por otro lado, el estado debe ser facilitador de esos cambios, permitiendo la rápida modificación o creación de planes de estudio y becas más ajustadas a la realidad laboral actual. Finalmente, nosotros como trabajadores debemos empezar a entender el mercado laboral, debemos conocer cuáles son los conocimientos que están buscando las empresas y donde puedo yo capacitarme para adquirirlas.
Debemos evaluar el costo beneficio de, 5 años de carrera universitaria con una inversión de miles de dólares o un curso corto que me permita generar ingresos en un corto espacio de tiempo. Hoy día puede ganas más dinero un asesor de call center con nivel de ingles B2 que un profesional con titulo universitario, la razón, el mercado laboral ha cambiado y seguirá cambiando, nuestra mentalidad es la que sigue igual.
Hace unos años durante una conferencia a unos estudiantes de recién ingreso, les pregunte: “Si estuviera en sus manos escoger que elegirían: ¿25 mil dólares para una carrera universitaria o 20 mil dólares en su mano para hacer lo que quiera con ellos?” El 99% eligió los 25 mil para los estudios universitarios. Sólo una chica me dijo que elegiría el dinero y lo usaría para montar un negocio. Al parecer el adoctrinamiento ha estado funcionando…
Decidir si invertir en estudios universitarios o no, es una decisión personal (o de nuestros padres) que cada uno debe tomar según sus circunstancias, yo recomiendo asegurarse de saber qué es lo que busca: estatus social, un título profesional o conocimiento practico.




