«The Division Bell» cumple 32 años | Reseña

Por: Gabriel Posada - Transformación Digital & Contenido - @GabrielPosada

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Mucho antes de los grandes modelos de diseño de imágenes, de los filtros y la vanidad del selfie, había imaginación y escultura. Esta imagen muestra las icónicas portadas y variantes del álbum de 1994 de Pink Floyd, «The Division Bell», publicado el 28 de marzo, hace 32 años.

El autor y director de arte de esta obra es el reconocido diseñador gráfico británico Storm Thorgerson, colaborador habitual de la banda y cofundador del alucinante colectivo Hipgnosis. Sí, una escultura es la portada de este disco. Pero, ya lo habían hecho antes con instalaciones monumentales como más de mil camas extendidas en una playa para tomar una foto (y les llovió).

La imagen presenta dos enormes esculturas de cabezas enfrentadas en un campo de Cambridgeshire, Inglaterra. El espacio negativo entre ambas crea la ilusión óptica de un tercer rostro de frente (que nunca pude descifrar), lo cual simboliza argumentos del álbum como la comunicación, la dualidad y la ausencia. Thorgerson mencionó que esta «tercera cara ausente» era una referencia al miembro fundador Syd Barrett (como casi toda la discografía).

Insisto en que, a pesar de su apariencia surrealista, no se utilizó manipulación digital. Cuentan que se construyeron dos juegos de esculturas reales del tamaño de un autobús de dos pisos: uno de metal (usado para la portada del CD) y otro de piedra (usado para la versión en casete y folletos de la gira que nunca conocí).

Las fotografías (que no son montaje), fueron tomadas cerca de la Catedral de Ely, la cual es visible en el horizonte entre las bocas de las estatuas. Las icónicas esculturas fueron diseñadas por Keith Breeden y construidas por John Robertson.

Actualmente, forman parte de exposiciones dedicadas a la historia de Pink Floyd y han estado expuestas en lugares como el Salón de la Fama del Rock and Roll y el museo Victoria & Albert en Londres.

Foto: Cortesía

Cabe anotar que, a partir de ese momento de 1992 y con una canción que incluía ua locución de Stephen Hawking, «Keep Talking», la banda me empezó a parecer «interesante» y a la vuelta de pocos años pasé de ignorarlos a convertirme en fanático para escribir estas cosas que pocos leen hasta el final.

Foto: Cortesía

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