Hagamos de cuenta que llevas un morral invisible en la espalda y como si estuviéramos en terapia psicológica, te pido que por favor lo desocupes sobre la mesa y veamos qué tanto cargas diariamente.
¿Qué veríamos?, posiblemente al revisar tu historia personal podemos encontrar que tienes allí, en ese morral invisible que todos cargamos, los aprendizajes de la infancia, los miedos, frustraciones, pérdidas emocionales, los desamores, las buenas parejas, los empleos, los amigos, la familia, logros, mejores momentos y hasta es posible tener allí muchos miedos al futuro. Además, van en el morral las creencias familiares y sociales, que construyen lo que llamamos el guion mental que nos sirven para tomar decisiones diariamente.
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De todo lo visto, te invitaría a elegir con qué te quedas y qué no quieres cargar más, porque sí es posible alivianar el peso y elegir, por ejemplo, que no llevas más la vida de los familiares porque son tan adultos, que pueden con sus vidas; ni los maltratos o frustraciones del pasado porque pueden quedar allí en el ayer y no seguir con ellos en el hoy; ni las burlas o los comportamientos familiares que afectan la convivencia; ni los sueños de adolescente porque ya no hacen falta. En fin, puedes quedarte con lo que te ayuda a crecer, avanzar y sentirte seguro en tu vida diaria. Todo lo demás se queda allá en el tiempo en que se vivió, pues hay que dejar espacio en el morral invisible para nuevas experiencias y aprendizajes.
Al descargar eso que has llevado a diario, posiblemente sientas que los dolores físicos en la espalda o rodillas cambian, porque por fin, tu decides qué llevas y qué no.





