Los días de confinamiento a raíz de la pandemia de la COVID-19, puede traer consigo patologías que no habían salido a flote en nuestro organismo o atenuar las que ya padecíamos, y no solo físicamente sino también emocionalmente.
Una de ellas son los trastornos de conducta alimentaria (TCA) y las personas que sufren este tipo de enfermedades se han visto especialmente afectadas durante el confinamiento. La ansiedad y el miedo que han surgido en estos días han empeorado su situación
La Doctora en Psicología y Coach especialista en TCA, Miriam Sánchez destaca la importancia de que que las personas busquen ayuda y que los responsables políticos y sanitarios adopten medidas: “Hay que visibilizar las historias de recuperación. Tenemos un mensaje muy claro: ¡La recuperación total de los TCA existe!”.
En Colombia cerca del 9% de los jóvenes tienen conductas de trastornos alimenticios. En España cerca de 400.000 personas también padecen esta enfermedad, y es al que tiene el mayor índice de suicidio. La NEDA (National Eating Disorder Association) estima que sólo en Estados Unidos hay 30 millones de personas con un TCA como anorexia nerviosa, bulimia nerviosa o trastorno por atracón.
A nivel mundial esta cifra asciende a más de 70 millones de personas. El problema con las estadísticas de los TCA es que muchas personas no buscan un diagnóstico o tratamiento por múltiples razones.
El psicólogo especializado en TCA, Robin Rica, comenta que es necesario tratar los alimentos de manera neutral, no juzgar moralmente los alimentos. “Es necesario alejar a los menores de cualquier tipo de dieta o programa de adelgazamiento ya que son muy dañinas tanto física como mentalmente”, incide Victoria Lozada, nutricionista especializada en estos trastornos.
La gordofobia que vivimos en estos días, el miedo a engordar, comentarios sobre el aspecto de otra persona o juicios sobre los cambios de peso de alguien pueden ser el detonante para este tipo de enfermedad. En este sentido, Laura Alberola, psicóloga especializada en TCA añade: “Para ayudar a nuestros hijos a no obsesionarse con la comida y el aspecto físico es importante no elogiar a una persona cuando adelgaza ni criticarla cuando sube de peso”.
Por el contrario, incentivar los hábitos de vida saludable y fortalecer cualidad que van más allá de lo físico es la manera de contrarrestar los efectos de los trastornos de conducta alimentaria, para llevar una vida sana y donde prevalezca la aceptación.




