El Gobierno nacional pretende aplicar una retención del 1,5% sobre los pagos digitales comerciales, lo que ha generado inquietud entre contadores y empresarios, quienes alertan que la medida podría afectar la liquidez de los pequeños negocios que operan con márgenes mínimos.
Aunque el Ejecutivo sostiene que no se trata de un nuevo tributo, sino de una retención en la fuente, los expertos advierten que el impacto sería inmediato en el flujo de caja, especialmente en tiendas y microempresas que dependen de la rotación diaria.
“Una tienda de barrio que facture $5 millones mensuales perdería $75.000 en caja, una cifra que puede representar la diferencia entre comprar inventario o no hacerlo”, señalaron analistas.
Además, si el negocio no declara renta, ese dinero quedaría retenido sin un proceso claro de devolución.
La propuesta también genera contradicciones con los esfuerzos de digitalización económica, pues llega justo cuando el país impulsa Bre-B, la nueva autopista de pagos inmediatos del Banco de la República.
Expertos advierten que la retención podría provocar un regreso al uso del efectivo, reducir la liquidez de los micronegocios y aumentar los costos operativos para las plataformas financieras, costos que finalmente se trasladarían al consumidor.
“Equiparar cargas tributarias no debería significar frenar la modernización de los pagos”, concluyó una contadora consultada.
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— http://www.elmetro.co (@ElmetroCo) October 25, 2025




