Óscar Botero conoce más que nadie las historias familiares de Medellín, y es que este fotógrafo se ha encargado de mantener vivo el recuerdo de la ciudad, desde los propios álbumes de cada hogar para llevarlos al mundo a través del internet.
La Fundación Viztaz ha hecho un esfuerzo por mantener ese patrimonio intangible por medio de la fotografía del ciudadano común. Fotos no planeadas, no pagadas, no profesionales, de las que nacen de las entrañas de un buen momento compartido en familia o entre amigos.
Y así, entre amigos fue que nació Viztaz. En 1995 cuando varios gomosos de la fotografía, entre ellos Óscar, ante la inminente llegada del internet y nuevas tecnologías, se les ocurrió la idea de realizar un proyecto que acogió la Cámara de Comercio de Medellín, que se materializó en una exposición llamada “Imagen digital, realidad y fantasía”. Basado en un concurso donde ante el auge de la fotografía digital que apenas llegaba al país convocaron a que la gente enviara su material.

Fue tal la acogida que llegaron fotografías desde Bogotá, Bucaramanga, etc. Algo impresionante para un público que no entendía muy bien las ventajas del internet y no era popular.
Precisamente en esa falta de conocimiento, vieron una oportunidad y desarrollaron otra exposición, esta vez didáctica donde se explicaba el nuevo formato de fotografía digital, con varios expertos y se hacían unas tres conferencias a la semana en el auditorio de la Cámara de Comercio de Medellín, todas con lleno total.
Más tarde tuvieron otra idea, realizar un proyecto llamado “Un Siglo de Vida en Medellín”. Esta vez también contaron con el apoyo de El Colombiano, EPM, Teleantioquia y la Biblioteca Pública Piloto. Esta iniciativa fue la cereza que acabó de revolucionar la llegada de la fotografía digital en Medellín ya que, para poder hacer un registro de ese siglo de vida contado desde los recuerdos de las familias paisas, requerían tener la fotografía original, pero para nadie era fácil desprenderse de esa imagen. Así que hacían jornadas desde los centros comerciales para escanear dicha foto y las familias no perdían este recuerdo. Algo sin duda, muy novedoso para la época
La respuesta no se hizo esperar y escanearon más de 15 mil fotos. Este archivo digital de fotografías familiares de Medellín se convirtió en un referente para la ciudad y así se fue construyendo historia, por todo lo que representa ver un álbum de fotos, reconocer los personales, sus parentescos, sus empleos, pero también lo que había detrás: la moda, la publicidad, las costumbres, etc.

La Gobernación del Valle vio en esta iniciativa ese valor y solicitaron a Viztaz realizar el ejercicio en el departamento. Con un camión, computadores y escáner, se recorrieron 42 municipios vallunos para recibir un poco más de 21 mil fotografías y 25 minutos de películas en 16 mm, que registraban la historia de estos lugares entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Óscar siempre ha sido un enamorado de la fotografía, tiene registradas más de 80 obras de teatro, que a muy corta edad comenzó a fotografiar dándole un prestigio en la ciudad, por la dificultad para hacer estas tomas. También hacía fotos de proyectos arquitectónicos y fue allí, dónde entendió que la fotografía, además de preservar un recuerdo familiar, también era indispensable en la reconstrucción de la historia para el futuro. De hecho, Óscar participo registrando la restauración del Palacio de la Cultura de Medellín, del cual después de tener 300 planos, para esta misión solo contaban con 1, lo que los llevó a fotografiar cada detalle y así en algún momento sirva de herramienta para un nuevo proceso.
Aunque Viztaz inicialmente era una empresa privada, desde el 2003 tiene una figura de Fundación que continuamente se está renovando, ya que lo digital hace muchos años dejó de ser una novedad, hoy ellos vuelven a los básico. Tienen una exposición itinerante con una colección de unas 200 cámaras de todos los tiempos. Y realizan actividades como “El Poncherazo”, o “Quieto pa´ la foto”, y así revivir la manera antigua de tomar fotos, algo que ya gran parte de la población no entiende porque nacieron en la era digital.
El diagnóstico de salud, que lo hizo emprender otra campaña.
En medio de tantas ideas y a la espera de que pase el confinamiento para seguir registrando historias, Óscar comenzó a sentir unas molestias, y en revisiones de rutina le diagnosticaron inicialmente una hernia inguinal. Sin embargo, unos días después, y ante nuevos exámenes notaron una anormalidad en su hemograma. Inmediatamente Óscar se dirigió con su novia a la Clínica las Américas para seguir haciendo análisis. Después de cuatro días recibió la noticia de su diagnóstico: leucemia linfoide aguda, un tipo de cáncer hematológico y de médula ósea que afecta los glóbulos blancos.
Para esto Óscar debe someterse a una quimioterapia de un mes. Está internado en la clínica con todos los cuidados y ante la pandemia, él y Sandra su pareja, están absolutamente confinados para no contraer el virus que pueda poner en riesgo su condición, ya que es el momento crucial donde se bajan las defensas a raíz de la quimioterapia.
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Dentro de este tratamiento, Óscar también tendrá que someterse varias veces a transfusiones de sangre. Por eso desde sus redes sociales comenzó una campaña para invitar a la donación de sangre, no solo para él, O- que es una de las más escasas, sino de cualquier RH, ya que destaca la importancia de mantener viva esta costumbre y señal de solidaridad, en tiempos de cuarentena, y mantener los bancos de sangre con buena reserva.
Así que la invitación de Óscar es a acercarse a la Clínica de las Américas u otra institución y hacer la donación a nombre de Óscar Botero, un hombre que ha visto pasar la historia de Medellín y Antioquia por sus ojos, desde las fotos de nuestras familias, como si él fuera parte de ellas, y que con el apoyo de estas donaciones espera seguir contando muchas más anécdotas.




