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Los habitantes de La Danta en Sonsón, cambiaron la minería por los cultivos

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La Danta es un corregimiento del municipio de Sonsón al oriente antioqueño reconocido por pertenecer al cinturón del mármol de Río Claro. Sus habitantes han diversificado sus actividades productivas al aprender a sembrar y cultivar hortalizas en una huerta comunitaria que, además de resguardar su seguridad alimentaria, les ha permitido generar ingresos para su subsistencia.

Esta iniciativa se dio en un intento por modificar la actividad minera, muy arraigada en el corregimiento y es así que nació «Huerta Comunitaria La Danta». Y en alianza con la Fundación Berta Martínez buscan mejorar la calidad de vida de sus habitantes con vivienda, educación y promoción económica.

Foto: Interactuar Famiempresas

Según explicó a Efe el director ejecutivo de esta fundación, Juan Sebastián Jaramillo, el propósito con la huerta comunitaria ha sido «retomar al agro como una fuente generadora de riqueza y progreso» en un pueblo rural que había descuidado esta actividad.

Hasta ahora unas 19 familias de escasos recursos participan en este proyecto siendo capacitadas en labores del campo en una parcela de 3 mil metros cuadrados donde cultivan tomate, lechuga, apio y cebolla, entre otros productos. «Esta huerta resuelve temas de seguridad alimentaria del hogar y se volvió una iniciativa para la comercialización de excedentes y la generación de ingresos», afirmó Jaramillo.

Sobre el proceso, que viene siendo ejecutado por la Corporación Interactuar como gran aliado, describió que en la «huerta-escuela» los participantes desarrollan habilidades que después ponen en práctica en unas huertas caseras que tienen en sus hogares. Para la gerente de proyectos de Interactuar, Liliana Yaneth Tabares, el proceso refleja el impacto en las familias que aprendieron a sembrar hortalizas y que esperan comercializarlas en mercados de La Danta y del municipio de Doradal.

Foto: Interactuar Famiempresas

Al no saber leer y escribir, como ocurre con cerca del 54 % de la población que atienden en este caserío, usaron metodologías para aprovechar que son «bastante auditivos y visuales». Incluso, lograron producir tomate durante la pandemia con orientaciones a distancia.

Aunque el propósito básico del proyecto es desarrollar capacidades técnicas, comerciales y administrativas en los participantes, la huerta trascendió y abrió las posibilidades de esta poblado. «Les sembramos una semilla para que sean a futuro los generadores de un desarrollo local a través de las verduras que cultiven», aseguró Tabares, responsable la iniciativa.

(LEA TAMBIÉN: Las ecohuertas, otro reto para la juventud de Medellín que busca ser autosostenible)

Actualmente, continúan dando grandes pasos hacia una «economía rotativa», en la que los labriegos estén permanentemente sembrando y el cliente, comprando un producto de buena calidad. Tabares resaltó que estas familias estén generando su propio desarrollo con una huerta que ha ido «transformando vidas» y les ha permitido identificar nuevas oportunidades.

John Alexander Rodríguez
John Alexander Rodríguezhttp://elmetroco.wordpress.com
Comunicador Social - Periodista de la ciudad de Medellín con más de 20 años de experiencia. Amante de la buena música, deeejay los fines de semana y emprendedor.
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