Por estos días empieza a tomar forma la fotografía electoral rumbo a la primera vuelta presidencial y, una vez más, aparece un patrón que parece haberse vuelto estructural en la política colombiana: el país sigue dividido en tres tercios casi exactos.
Un tercio de izquierda.
Un tercio de derecha.
Y un tercio que solemos llamar centro, aunque en realidad es un territorio mucho más inestable, habitado por votantes moderados, indecisos y pragmáticos.
Más que una simple estadística, esta división explica buena parte de la tensión política actual. Y también anticipa una campaña intensa, donde la disputa más fuerte no será solo entre bloques ideológicos, sino dentro de ellos.
La izquierda llega más cohesionada
En ese mapa, el bloque que parece llegar más ordenado es la izquierda. El senador Iván Cepeda se perfila como su principal representante con cerca del 33% de intención de voto.
Incluso si figuras como Roy Barreras, Clara López Obregón o Claudia López Hernández logran restarle algunos puntos dentro del mismo espectro, su piso seguiría rondando el 30%.
El dato político es claro: tras el gobierno de Gustavo Petro, la izquierda parece haberse compactado alrededor de una posición más ideológica, diluyendo en buena medida la frontera entre izquierda moderada y radical.
Una derecha fragmentada
El tercio de la derecha, en cambio, luce mucho más dividido. Allí conviven una corriente moderada y otra más radical.
El ala más dura del bloque, representada por Abelardo de La Espriella – ADLE-, parece concentrar cerca del 20% del electorado. Esa cifra lo convierte en un actor relevante, pero también revela su principal límite: ese porcentaje podría ser tanto su piso como su techo.
Crecer más allá de ese núcleo duro será su mayor desafío.
La batalla por el centro
En el campo de la derecha moderada, la figura que emerge es Paloma Valencia, con un apoyo cercano al 13%. Su margen de crecimiento es mayor, especialmente si logra atraer parte del electorado que hoy acompaña a Juan Daniel Oviedo.
Pero la verdadera batalla estará en el centro. Si Valencia consigue conquistar una parte significativa de ese tercio volátil, podría acercarse a los niveles de Cepeda y disputar con fuerza el paso a la segunda vuelta.
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El resto de ese electorado se reparte entre nombres como Sergio Fajardo, Mauricio Lizcano, Claudia López y otros candidatos que buscan capturar a los votantes moderados.
Un posible choque en segunda vuelta
Con ese tablero, el escenario más probable hoy parece ser una segunda vuelta entre Iván Cepeda y Paloma Valencia.
Cepeda llegaría con un bloque sólido cercano al 30%, mientras que la derecha tendría que resolver su propia fragmentación. En ese contexto, el reto de Valencia sería delicado: conquistar al centro sin perder a la derecha.
Porque, como ha ocurrido tantas veces en Colombia, el verdadero árbitro de la elección no será la izquierda ni la derecha.
Será ese tercer país, volátil y decisivo, que se mueve entre ambos.



