La ciudad de Monterrey enfrenta una creciente polémica por la instalación de muros, bardas, mallas y lonas en distintas avenidas de la ciudad con el objetivo de ocultar colonias (barrios) populares y zonas marginadas a la vista de turistas y visitantes internacionales.
Las estructuras han sido colocadas principalmente en corredores estratégicos como las avenidas Constitución y Morones Prieto, rutas que conectan con puntos clave para la realización del Mundial de Fútbol que México organizará junto a Estados Unidos y Canadá.
De acuerdo con las críticas de vecinos y organizaciones sociales, estas acciones buscan «maquillar» la imagen urbana al esconder viviendas precarias, asentamientos informales y rezagos de infraestructura, en lugar de atender los problemas de fondo que afectan a miles de familias.
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La medida ha generado debate sobre las prioridades gubernamentales, especialmente en Nuevo León, un estado que suele promocionarse como referente de desarrollo económico e inversión, pero que aún enfrenta importantes contrastes sociales.
Mientras el Mundial promete una importante derrama económica para la región, la controversia también abre cuestionamientos sobre cómo se distribuyen realmente sus beneficios y si los recursos destinados a mejorar la imagen de la ciudad podrían utilizarse para atender las necesidades de las comunidades más vulnerables.


