«Un asesino escandaloso en las ciudades» lo titulaba la ONU en 2022.
Y no es que uno sea salamero o delicado, lo que pasa es que tendemos a normalizar el ruido. Y como en Colombia se notan tan fácil la desigualdades, hasta el lugar de residencia también significa una exposición menor o mayor al ruido, dependiendo del estrato en el que vivas.
La contaminación acústica en las ciudades es un peligro creciente para la salud pública, destaca el informe Fronteras 2022: ruido, llamas y desequilibrios del programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Y en Medellín el ruido está entre las tres principales causas de intolerancia, sumado al manejo de las mascotas y las basuras.
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Daniel Carvalho, representante a la Cámara por Antioquia ha propuesto un proyecto de ley que busca una política de calidad acústica en el país. ¿O estamos hablando con sordos?




